La mañana de este jueves fue una verdadera pesadilla para miles de vecinos del sur del Conurbano. La densa niebla, la baja visibilidad y al menos dos choques sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata convirtieron el viaje desde Berazategui hasta la Ciudad de Buenos Aires en un trayecto eterno: en algunos casos, superó las cuatro horas.
Niebla, choques y caos en la autopista
Lo que para muchos vecinos suele ser un viaje rutinario hacia sus trabajos, oficinas, escuelas o turnos médicos, este jueves se transformó en una odisea. Desde las primeras horas del día, la niebla cerrada comenzó a complicar seriamente la circulación en la Autopista Buenos Aires-La Plata.
La baja visibilidad fue el escenario ideal para que se produjeran distintos siniestros viales en cadena. Uno de los accidentes ocurrió a la altura de Ezpeleta, en el límite entre Quilmes y Berazategui, mientras que otro se registró más adelante, en la zona de Wilde. El resultado fue el mismo de siempre cuando la autopista colapsa: reducción de carriles, filas interminables y una marea de vehículos avanzando a paso de hombre.
Para quienes salieron temprano desde Berazategui con la esperanza de llegar a horario a Capital, la mañana terminó siendo desesperante. Hubo vecinos que denunciaron haber pasado más de cuatro horas arriba del auto, del micro o de combis, atrapados en una autopista prácticamente paralizada.
Una trampa de cemento y niebla
La postal de la mañana fue impactante: autos detenidos durante kilómetros, camiones frenados, bocinazos, conductores agotados y un paisaje cubierto por una niebla espesa que reducía notablemente la visibilidad.
Lejos de tratarse de una simple demora, lo que se vivió fue un verdadero cuello de botella que afectó a miles de personas que se mueven a diario entre Berazategui, Quilmes, Avellaneda y la Ciudad de Buenos Aires. El problema no fue solamente el tiempo perdido, sino también la incertidumbre.
Muchos vecinos salieron de sus casas sin imaginar que un trayecto habitual de poco más de una hora podía transformarse en una travesía interminable. La combinación entre choques, circulación restringida y niebla intensa convirtió a la autopista en una verdadera trampa.
El impacto de la niebla, mucho más allá del tránsito
La niebla no solo generó problemas para manejar: también alteró por completo la dinámica del día. Trabajadores que llegaron tarde, padres demorados en llevar a sus hijos al colegio, personas que perdieron turnos, micros con recorridos eternos y un nivel de tensión creciente a medida que pasaban las horas sin respuestas claras.
En estas condiciones, cualquier incidente se multiplica. Un pequeño choque alcanza para desatar el caos cuando la visibilidad es baja y el flujo vehicular es alto. Y eso fue exactamente lo que pasó este jueves.
La Autopista Buenos Aires-La Plata volvió a mostrar su costado más frágil: basta una mañana de niebla y un par de choques para que miles de vecinos queden atrapados en un infierno vial sin salida rápida.
Berazategui, otra vez entre los más perjudicados
Cada vez que la autopista se bloquea o se ralentiza, los vecinos de Berazategui quedan entre los más afectados. Para quienes trabajan en Capital, no siempre existe una alternativa eficiente y rápida. Cuando falla la autopista, el día entero se desordena.
La bronca se multiplicó durante la mañana en redes sociales y grupos de WhatsApp, donde muchos describieron el viaje como “eterno”, “agotador” y “un desastre”. La escena fue compartida por decenas de usuarios: vehículos detenidos durante largos tramos, accidentes visibles sobre la traza y una sensación general de colapso total.
Un viaje que terminó siendo una pesadilla
Lo de este jueves dejó una certeza incómoda: con niebla, tránsito cargado y siniestros simultáneos, llegar desde Berazategui a CABA puede convertirse en una auténtica pesadilla.
Y esta vez no se trató de una exageración. Para muchísimos vecinos, el viaje de hoy no fue una demora más. Fue una mañana perdida en medio del humo, la niebla, el estrés y los choques.
Porque cuando la autopista se bloquea, no se frena solo el tránsito: se frena el día de miles de personas.




