La ciudad está en pausa. Se confirmó la muerte de Juan José Mussi, el dirigente que, por más de cuatro décadas, marcó la vida política, social y emocional de Berazategui. Tenía 84 años.
Mussi falleció en el Hospital El Cruce – Néstor Kirchner, donde permanecía internado por un severo cuadro pulmonar. Hasta último momento, su entorno y los vecinos mantenían la esperanza de una mejoría. La noticia cayó con la fuerza de un silencio colectivo: un sentimiento que recorrió barrios, instituciones, pasillos municipales y hogares que alguna vez fueron alcanzados por su gestión.
Para muchos, Mussi no fue solo un intendente. Fue el médico del barrio, el funcionario que escuchaba, el político incansable que caminaba las calles con nombre y rostro de vecino. Su liderazgo moldeó la identidad de Berazategui y acompañó generaciones de familias que lo reconocían como una figura cercana, casi paterna.
A medida que la noticia se difundía, comenzaron a llegar mensajes de dolor y agradecimiento. En la Municipalidad, algunos trabajadores rompieron en llanto; en redes sociales, vecinos recordaron anécdotas personales con fotos casi al instante; en las calles, se repite una frase: “Se fue el negro, el que siempre estuvo”.
Hoy Berazategui despide a un hombre que dedicó su vida al servicio público. Un capítulo histórico se cierra, y el vacío que deja es tan grande como su legado.
La noticia impacta de lleno en la comunidad de Berazategui, se aguardan comunicados oficiales de la Municipalidad y funcionarios del gabinete local.




