Detrás de la sonrisa que iluminó el escenario de La Voz Argentina hay una historia que empezó mucho antes de que se enciendan los reflectores. Thomas Guzmán, el artista de Berazategui que conmovió al país con su autenticidad y su frase “de la libertad no se vuelve”, habló en exclusiva con Berazategui 1884 sobre su camino, el paso por el programa y el desafío de sostener la identidad en una industria que muchas veces busca uniformar.
“Todo empezó en la casa de mi abuela, en la esquina de la 21”
“Si tuviera que elegir una primera escena de mi historia, sería en la casa de mi abuela, ahí cerquita de la calle 21. Ella tenía una Santa Rita color fucsia en la esquina, y pasábamos horas sentados en la puerta mientras me cantaba zambas que le recordaban a Tucumán”, recuerda Thomas.
Esa imagen íntima, entre la raíz familiar y la música popular, sintetiza el espíritu con el que el joven berazateguense comenzó a cantar en pequeños eventos donde su voz empezó a hacerse notar mucho antes de llegar a la televisión.
“El mayor regalo de La Voz fue la amistad”
De su paso por el certamen de Telefe, Thomas relata “Lo que más me transformó fue la amistad con mis compañeros. Me llevo relaciones muy hermosas. Compartir tanto tiempo con ellos fue un contacto humano profundo. Me calaron hondo con sus voces, con sus formas”, y enumera con afecto nombres que hoy son parte de su familia artística: Joaquín Martínez, Eugenia Rodríguez, Valentina Otero, Franca Videla, Lucio Cancela, entre otros.
“Miranda! me enseñó que el éxito no siempre es llenar estadios”
Su paso por el equipo de Miranda! marcó un punto de inflexión. “Ale y Juli me enseñaron a dejarme ser. Me hicieron entender que el éxito es muy relativo, que no siempre tiene que ver con llenar estadios. A veces el éxito está en otra cosa, en disfrutar el proceso y en ser fiel a uno mismo.”
Esa idea, que hoy lo acompaña en su carrera solista, se refleja en cada una de sus presentaciones, donde el contacto con el público pesa más que la escala del escenario.

“Hoy no lo veo como valentía, sino como identidad”
Cuando Thomas dijo en televisión “de la libertad no se vuelve”, no imaginaba que esa frase iba a quedar grabada en tantos espectadores. Sin embargo, aclara que ya no la vive como un acto de coraje, sino como una forma de estar en el mundo.
“Hace unos años te hubiera dicho ‘qué valiente que soy por salir así a la calle’, pero hoy no lo veo de la misma manera. No lo siento heroico, es simplemente lo que soy. La verdadera valentía está en dar un mensaje, en posicionarse desde el respeto. Vivimos en una sociedad que todavía juzga mucho, y creo que el desafío es poder decir ‘esto soy’ sin miedo y con empatía.”
En ese camino, su figura también se transformó en una referencia para jóvenes y familias de la región. “A veces me paran en la calle o en una marcha para contarme sus historias. Mamás con sus hijes que están aprendiendo a entenderse. Es muy fuerte sentir que mi paso por la tele sirvió para abrir conversaciones que antes no existían.”
“Prefiero perder oportunidades antes que perder mi esencia”
Con la exposición nacional, Thomas aprendió a cuidar su arte y su autenticidad. “Estoy en un proceso de readaptación, de poder dedicarme exclusivamente al arte. Prefiero perder oportunidades antes que traicionar lo que soy”, afirma.
Su equipo de trabajo lo refleja: “Facundo Mamana, mi productor musical; Giuliana, mi asistente; Agustina, que diseña mi ropa en Ego by Agus; Lucio Cancela, con quien compongo… Todos creen en mi mensaje, no buscan cambiarlo. Eso es lo más valioso.”
“Mi sueño ya se cumplió: dejar un mensaje”
“Uno de mis sueños ya se cumplió: poder decir en la televisión abierta que abracen la diferencia, que abracen la libertad. En tiempos de tanto discurso de odio, haber podido dar ese mensaje en el canal de la familia fue enorme.”
Hoy, el artista piensa en proyectos que trascienden lo musical. “Me gustaría trabajar con organizaciones que acompañen a familias y chicos que atraviesan situaciones difíciles por su identidad. Hay mucho por hacer y creo que el arte también puede ser una herramienta de contención.”
“A mi yo del pasado le diría que esté tranquilo”
Cuando mira hacia atrás, Thomas no lo hace con nostalgia, sino con gratitud. “Le diría que esté tranquilo, que más vivo va a estar, que va a poder hacer lo que siempre quiso. Que no pierda el foco, que se abrace, que se cuide. Que el universo tenía algo grande preparado para él.”
Hoy, aquel chico que alguna vez soñaba con vivir del arte canta por primera vez en su ciudad con una oportunidad que trasciende lo personal: subir al escenario mayor en el marco de los 65 años de autonomía del distrito. Mañana, Thomas Guzmán no solo compartirá su voz con su gente, sino que marcará su paso en la historia local, reafirmando que la libertad —como su arte— no es un punto de llegada, sino una forma de seguir andando. “





