En un contexto de creciente crisis social y económica, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires resolvió suspender por 90 días el programa MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria), una política clave que garantizaba el acceso a alimentos para estudiantes y sus familias a través de las escuelas.
La medida fue oficializada mediante una resolución firmada por el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, y comenzará a regir a partir del 1° de mayo. El programa, implementado desde la pandemia, estaba destinado a complementar la alimentación de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad mediante la entrega de módulos alimentarios para sus hogares.
Según se detalla en la resolución, la suspensión responde al deterioro de los recursos provinciales y a la caída de transferencias desde el Estado nacional, lo que obligó a una “reasignación de partidas” para sostener el funcionamiento del Servicio Alimentario Escolar (SAE), considerado prioritario.
El documento oficial también plantea la necesidad de evaluar la viabilidad del programa en el actual escenario económico, en medio de un contexto marcado por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la demanda social en comedores y escuelas.
Sin embargo, la decisión generó preocupación y críticas, ya que el programa MESA alcanzaba a más de dos millones de estudiantes y funcionaba como un refuerzo clave para muchas familias que dependen de la asistencia estatal para garantizar su alimentación diaria.
En este escenario, la suspensión de una política alimentaria en escuelas vuelve a poner en evidencia la tensión entre las restricciones presupuestarias y las necesidades urgentes de los sectores más vulnerables, en un momento donde la crisis económica profundiza las desigualdades y aumenta la presión sobre el sistema de contención social.




