Un reciente estudio de la consultora W volvió a encender el debate sobre la composición de la pirámide social argentina al actualizar, para el tercer trimestre de 2025, los ingresos necesarios para pertenecer a cada estrato socioeconómico. La estimación, elaborada a partir de datos oficiales y análisis propios, muestra una estructura marcada por fuertes contrastes y una clase media cada vez más fragmentada.
Según el relevamiento, el ingreso promedio mensual neto de los hogares en Argentina asciende a $2.800.000, una cifra que ubica al hogar típico apenas por encima de la denominada clase media baja. La nueva segmentación divide a la sociedad en seis estratos y, en conjunto, revela una tendencia clara: más de la mitad de la población se concentra en los niveles bajos y vulnerables, mientras que la cima de la pirámide queda reservada para una minoría de ingresos extraordinarios.
Una pirámide que se ensancha en la base
El informe establece que el 24% de los hogares se encuentra en situación de pobreza, con ingresos promedios cercanos a los $750.000 mensuales. Por encima aparece la llamada clase baja superior, que abarca al 28% de la población y reúne a quienes, aun sin ser pobres, se mantienen muy próximos al límite. Este grupo registra ingresos promedio de $1.850.000, apenas por encima de la línea de pobreza estimada en $1.180.000.
La suma de ambos estratos representa al 52% de los hogares del país, lo que confirma la persistencia de una base social amplia y vulnerable, sensible a cualquier fluctuación económica.
La clase media, partida y en retroceso
El estudio divide la clase media en dos segmentos: media baja y media alta. La primera, que reúne al 26% de los hogares, se ubica en la zona intermedia con ingresos promedio de $2.400.000, es decir, relativamente cerca del promedio nacional. La segunda, mucho más reducida, abarca al 17% y exhibe ingresos promedio cercanos a $5.200.000. La diferencia entre ambos tramos refleja una clase media que ya no es homogénea, sino marcada por brechas internas cada vez mayores.
Una cima para pocos
En el extremo superior se ubica la clase alta, representada por apenas el 5% de los hogares. Para ser parte de este segmento, el ingreso mensual del hogar debe superar los $7.000.000, con un promedio que llega a los $12.000.000. Esta distancia económica consolida a la cúspide como un espacio reducido y altamente concentrado.
Entre la percepción y los números
Más allá de los porcentajes, el informe reaviva un interrogante cultural profundamente arraigado: ¿qué significa ser clase media en la Argentina actual? Mientras buena parte de la población se identifica como tal por tradición, hábitos o aspiraciones, los datos muestran que la categoría se ha vuelto más acotada y desigual.
La combinación de inflación persistente, pérdida de poder adquisitivo y una recuperación económica fragmentada parece haber achicado a la clase media típica, desplazando a millones de hogares hacia posiciones más frágiles.
Un espejo incómodo de la realidad social
La nueva pirámide social exhibe un país donde la movilidad ascendente es cada vez menos frecuente, la vulnerabilidad económica afecta a la mitad de los hogares y los ingresos necesarios para alcanzar los tramos superiores se alejan del alcance de la mayoría. En un contexto de incertidumbre, el estudio funciona como una radiografía precisa —y a la vez inquietante— del presente social argentino.
¿Sos clase media? Un nuevo informe redefine la pirámide social argentina
Un reciente estudio de la consultora W volvió a encender el debate sobre la composición de la pirámide social argentina al actualizar, para el tercer trimestre de 2025, los ingresos necesarios para pertenecer a cada estrato socioeconómico. La estimación, elaborada a partir de datos oficiales y análisis propios, muestra una estructura marcada por fuertes contrastes y una clase media cada vez más fragmentada.
Según el relevamiento, el ingreso promedio mensual neto de los hogares en Argentina asciende a $2.800.000, una cifra que ubica al hogar típico apenas por encima de la denominada clase media baja. La nueva segmentación divide a la sociedad en seis estratos y, en conjunto, revela una tendencia clara: más de la mitad de la población se concentra en los niveles bajos y vulnerables, mientras que la cima de la pirámide queda reservada para una minoría de ingresos extraordinarios.
Una pirámide que se ensancha en la base
El informe establece que el 24% de los hogares se encuentra en situación de pobreza, con ingresos promedios cercanos a los $750.000 mensuales. Por encima aparece la llamada clase baja superior, que abarca al 28% de la población y reúne a quienes, aun sin ser pobres, se mantienen muy próximos al límite. Este grupo registra ingresos promedio de $1.850.000, apenas por encima de la línea de pobreza estimada en $1.180.000.
La suma de ambos estratos representa al 52% de los hogares del país, lo que confirma la persistencia de una base social amplia y vulnerable, sensible a cualquier fluctuación económica.
La clase media, partida y en retroceso
El estudio divide la clase media en dos segmentos: media baja y media alta. La primera, que reúne al 26% de los hogares, se ubica en la zona intermedia con ingresos promedio de $2.400.000, es decir, relativamente cerca del promedio nacional. La segunda, mucho más reducida, abarca al 17% y exhibe ingresos promedio cercanos a $5.200.000. La diferencia entre ambos tramos refleja una clase media que ya no es homogénea, sino marcada por brechas internas cada vez mayores.
En el extremo superior se ubica la clase alta, representada por apenas el 5% de los hogares. Para ser parte de este segmento, el ingreso mensual del hogar debe superar los $7.000.000, con un promedio que llega a los $12.000.000. Esta distancia económica consolida a la cúspide como un espacio reducido y altamente concentrado.
Entre la percepción y los números
Más allá de los porcentajes, el informe reaviva un interrogante cultural profundamente arraigado: ¿qué significa ser clase media en la Argentina actual? Mientras buena parte de la población se identifica como tal por tradición, hábitos o aspiraciones, los datos muestran que la categoría se ha vuelto más acotada y desigual.
La combinación de inflación persistente, pérdida de poder adquisitivo y una recuperación económica fragmentada parece haber achicado a la clase media típica, desplazando a millones de hogares hacia posiciones más frágiles.
Un espejo incómodo de la realidad social
La nueva pirámide social exhibe un país donde la movilidad ascendente es cada vez menos frecuente, la vulnerabilidad económica afecta a la mitad de los hogares y los ingresos necesarios para alcanzar los tramos superiores se alejan del alcance de la mayoría. En un contexto de incertidumbre, el estudio funciona como una radiografía precisa y a la vez inquietante del presente social argentino.




