El Congreso argentino vivió este jueves una jornada parlamentaria intensa: durante un plenario de las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda del Senado, la discusión sobre el proyecto de modernización laboral no llegó a cerrarse como estaba previsto y se decidió aplazar su tratamiento en sesión hasta el 10 de febrero próximo.
La intención inicial del oficialismo era conseguir un dictamen y llevar la iniciativa al recinto para su votación antes de fin de año, pero finalmente decidió firmar un dictamen provisional que quede sujeto a cambios y ganar tiempo para incorporar aportes de distintos sectores.
Durante el intercambio entre legisladores, la presidenta de la Comisión de Trabajo, Patricia Bullrich, explicó que la ampliación del plazo responde al reclamo de diversos bloques y actores sociales para poder debatir más profundamente el proyecto.
El objetivo ahora es que, tras completar dictamen de comisión, el Senado vuelva a abrir sesiones extraordinarias y fije para febrero la fecha de tratamiento en el recinto.
El debate legislativo se realizó en medio de un clima de tensión, con manifestaciones en las calles por parte de sindicatos y reclamos de cambios en aspectos centrales de la reforma laboral, que generó oposición tanto dentro como fuera del Congreso.




