El gobierno de Javier Milei sostiene, como bandera principal, que logró “frenar la inflación” y encaminar la economía hacia una etapa de estabilidad. Sin embargo, los precios de los productos básicos cuentan otra historia. Lejos de estabilizarse, los alimentos y artículos esenciales registraron aumentos de hasta 344% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025.
Según un relevamiento de precios minoristas, la sal fina, uno de los productos más baratos de la canasta, pasó de $302 a $1342, lo que representa un salto del 344%. El pan de mesa, alimento cotidiano en cualquier hogar, aumentó 297%, de $805 a $3194.
Otros productos básicos también muestran incrementos significativos: el jabón en pan subió 278%, el aceite de girasol 269%, y la leche fresca en sachet, un producto esencial para familias con niños, trepó 246%.
Incluso artículos de limpieza como la lavandina se encarecieron 235%, mientras que alimentos como el zapallo anco aumentaron 230% y la carne picada común, 201%. Los huevos y la harina de trigo 000, por su parte, subieron 185% y 183%, respectivamente.
Pese al relato oficial que celebra la “desaceleración inflacionaria”, los datos muestran que la pérdida del poder adquisitivo continúa. El consumo de alimentos se redujo y la población enfrenta cada vez mayores dificultades para cubrir necesidades básicas.
La aparente “estabilidad” de los índices macroeconómicos no se traduce en alivio en las góndolas. Mientras los salarios y jubilaciones corren muy por detrás de los precios, la promesa de Milei de “terminar con la inflación” parece, por ahora, un objetivo todavía lejano.




