La jornada de paro general convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el proyecto de reforma laboral terminó este miércoles con fuertes incidentes y un amplio operativo represivo en las inmediaciones del Congreso de la Nación Argentina, donde se debatían aspectos centrales de la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional.
Desde horas de la mañana, columnas sindicales, organizaciones sociales y partidos políticos comenzaron a concentrarse en la zona de la Plaza de los Dos Congresos para expresar su rechazo a los cambios en la legislación laboral. La protesta se desarrollaba en un clima de tensión creciente debido al fuerte despliegue de seguridad que incluía vallados perimetrales, infantería y vehículos hidrantes.
Con el correr de la tarde, la situación escaló cuando grupos de manifestantes intentaron avanzar sobre el perímetro de seguridad. En ese momento, efectivos de la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional Argentina y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires iniciaron un operativo de dispersión que incluyó el uso de gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes.
Las imágenes registradas en el lugar mostraron corridas, personas asistidas por efectos de los gases y enfrentamientos aislados. Algunos manifestantes respondieron arrojando objetos contundentes y levantando barricadas improvisadas, lo que profundizó el clima de confrontación en el centro porteño.
Según informaron fuentes oficiales, el saldo de la jornada fue de al menos una docena de detenidos por presuntos delitos como resistencia a la autoridad y daños. Desde el Ministerio de Seguridad de la Nación Argentina señalaron que el operativo tuvo como objetivo “garantizar el orden público y la libre circulación”, mientras que desde sectores sindicales denunciaron un accionar “desmedido” de las fuerzas de seguridad y responsabilizaron al Gobierno por la violencia desatada.




