El atraso en el pago de los créditos tomados por los hogares alcanzó en octubre de 2025 un nivel inédito en los últimos veinte años. Según datos oficiales del Banco Central, el 7,8 por ciento de los préstamos bancarios a familias presenta mora, un registro que no solo viene aumentando de manera sostenida mes tras mes, sino que además supera los picos registrados durante las crisis más recientes.
El deterioro actual deja atrás los máximos observados en la pandemia (2020-2021), en el cierre de la gestión de Mauricio Macri en 2019 y durante la crisis financiera internacional de 2008-2009. En ninguno de esos episodios la morosidad había superado el 6 por ciento. La comparación interanual es aún más contundente: en octubre de 2024, el nivel de irregularidad era del 2,5 por ciento, lo que implica que en apenas un año el incumplimiento se triplicó.
La situación es todavía más crítica en el universo del crédito no bancario. En el sistema fintech, que tuvo una fuerte expansión en los últimos años, la proporción de préstamos impagos asciende al 18 por ciento. Se trata de financiamiento otorgado por billeteras virtuales y otras plataformas digitales, con procesos de aprobación casi inmediatos, pocos requisitos y tasas de interés extremadamente elevadas, que pueden quintuplicar el costo financiero de un crédito bancario tradicional.
Detrás de este escenario aparece un factor central: la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. La caída de los ingresos empuja a muchas familias a endeudarse para cubrir gastos cotidianos, lo que transforma al crédito en una herramienta de subsistencia más que en un recurso excepcional. La deuda deja de ser un respaldo para consumos extraordinarios y pasa a formar parte de la vida diaria, a través de tarjetas y aplicaciones financieras.
Un informe de Provincia Microcréditos, la empresa del Banco Provincia orientada al financiamiento de trabajadores independientes, advierte que octubre marcó el duodécimo mes consecutivo de aumento de la morosidad en los hogares. La velocidad de ese crecimiento solo encuentra un antecedente comparable en 2021, en pleno impacto económico de la pandemia. Sin embargo, el nivel actual ya supera ampliamente aquel contexto.
La referencia histórica inmediata es la crisis de 2001, cuando uno de cada cuatro hogares tenía deudas impagas. Si bien el escenario actual está lejos de ese extremo, la tendencia encendió señales de alerta por la rapidez con la que se profundiza el incumplimiento.
El rol de las fintech en la expansión del endeudamiento
En 2025, el crédito fintech mostró un deterioro acelerado. La mora en este segmento aumentó ocho puntos porcentuales desde comienzos de año y se ubica muy por encima del promedio bancario. Actualmente, el 27 por ciento de quienes toman créditos personales —unos 5,2 millones de personas— lo hacen a través de plataformas digitales.
Jóvenes, el grupo más expuesto
Uno de los focos más sensibles del fenómeno es el de la población joven. El acceso a billeteras virtuales y créditos digitales es casi universal entre adolescentes y adultos jóvenes, un grupo marcado por la precariedad laboral. En el último año, la cantidad de jóvenes con créditos activos pasó de 287.000 a 620.000, más del doble.
El informe de Provincia Microemprendimientos advierte que buena parte de esos compromisos resultaron difíciles de sostener. Actualmente, más del 41 por ciento de los jóvenes presenta atrasos en el sistema financiero, catorce puntos más que un año atrás. La mayoría de estos préstamos son de bajo monto: alrededor de 145.000 pesos en la mitad de los casos, y solo un 13 por ciento supera el millón de pesos.
Aunque las fintech concentran más del 70 por ciento del financiamiento en este segmento, otro rasgo preocupante es el multiendeudamiento. Casi tres de cada diez jóvenes recurren a más de una entidad para financiarse, lo que multiplica el riesgo de incumplimiento y profundiza la fragilidad financiera de un sector clave de la población.




