spot_img
Cargando…
11.8 C
Berazategui
lunes, octubre 12, 2026
Cargando…
Anunciospot_imgspot_img

¿Quién capitalizará el desgaste de Milei? Bregman, Kicillof y Massa ya mueven sus piezas

Todavía falta más de un año para las presidenciales, pero el sábado dejó tres fotografías difíciles de ignorar. Myriam Bregman buscó transformar el malestar social en movilización, Axel Kicillof exhibió su construcción nacional desde Avellaneda y Sergio Massa reapareció ante la juventud del Frente Renovador. Todo ocurre mientras Cristina Kirchner, una de las principales dirigentes opositoras del país, continúa bajo prisión domiciliaria por la causa Vialidad, una condena que su defensa y buena parte del peronismo califican como arbitraria. Su equipo jurídico llevó el caso ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y espera que pueda ser tratado en la próxima sesión, que comenzará el 19 de octubre.

Un sábado que adelantó la discusión política de 2027

La política argentina tuvo este sábado tres escenarios funcionando prácticamente al mismo tiempo. Plaza de Mayo, Avellaneda y la Facultad de Derecho de la UBA mostraron estrategias diferentes frente a Javier Milei y, sobre todo, frente a una oposición que todavía no encontró una conducción única.

No hubo lanzamientos formales de candidaturas. Pero hubo movimientos.

Y hay una ausencia que atraviesa toda esa discusión: Cristina Kirchner permanece detenida en su departamento de San José 1111 desde junio de 2025, cumpliendo una condena firme de seis años en la causa Vialidad. Su defensa sostiene que la sentencia fue injusta y recientemente presentó nueva documentación ante Naciones Unidas; el Comité de Derechos Humanos tendrá su próxima sesión entre el 19 de octubre y el 6 de noviembre.

Para el kirchnerismo, esa situación no puede separarse del tablero electoral. La interpretación de ese sector es que la condena y la inhabilitación funcionan, en los hechos, como una proscripción de la dirigente con mayor volumen político propio dentro del espacio. El antecedente de 2019 alimenta esa lectura: Cristina integró como candidata a vicepresidenta la fórmula del Frente de Todos que obtuvo el 48,24% y derrotó en primera vuelta a Mauricio Macri, que alcanzó el 40,28%.

En ese marco, dentro del peronismo existe además la hipótesis de que una Cristina Kirchner recorriendo el país y haciendo campaña en un escenario de creciente presión económica habría significado un problema político considerable para el oficialismo y para los sectores antikirchneristas.

Bregman intenta crecer sobre el desencanto

La Marcha de la Bronca reunió este sábado a organizaciones políticas, sindicales, sociales y estudiantiles y terminó en Plaza de Mayo con Myriam Bregman como principal oradora. La convocatoria reclamó un paro general contra el Gobierno y extendió sus críticas hacia la CGT y distintos sectores del peronismo.

Pero el movimiento político de Bregman parece apuntar también hacia un terreno que tradicionalmente no perteneció a la izquierda: el votante peronista desencantado con las internas, la falta de conducción y las posiciones que considera demasiado moderadas frente al Gobierno.

Ahí aparece una de las incógnitas más interesantes hacia 2027: qué puede ocurrir con la izquierda si el peronismo llega dividido a las elecciones.

Pensar hoy en un eventual ballotage entre Milei y la izquierda sigue siendo solamente una hipótesis, sin evidencia electoral que permita anticiparlo. Pero el objetivo político de Bregman parece claro: ampliar su frontera más allá del voto histórico del FIT y disputar sectores opositores que ya no se sienten representados por el PJ.

Kicillof mostró estructura, pero los gobernadores todavía observan

A pocos kilómetros, Axel Kicillof cerró en Avellaneda el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro.

La organización habló de unas 30 mil personas y hubo presencia de dirigentes llegados desde distintas provincias. Sin embargo, la fotografía también mostró un límite: no hubo respaldos explícitos de gobernadores, mientras intendentes, sindicatos y estructura bonaerense volvieron a ocupar un lugar central.

Kicillof tampoco anunció formalmente una candidatura presidencial, aunque dejó una frase difícil de separar de 2027: “Cuenten conmigo para que el año que viene Argentina tenga una alternativa”. También volvió a marcar diferencias internas al rechazar una construcción política “a control remoto”.

El gobernador intenta construir volumen nacional mientras atraviesa una relación cada vez más compleja con el cristinismo.

Ese probablemente sea uno de sus mayores desafíos: mostrar autonomía suficiente para inaugurar una etapa propia sin romper definitivamente con Cristina Kirchner, cuya gravitación electoral continúa siendo relevante dentro del peronismo.

La incógnita es si las “nuevas canciones” que propone Kicillof terminarán representando efectivamente una nueva etapa del movimiento o si la pelea interna lo obligará a gastar buena parte de su capital político antes de llegar a una eventual competencia nacional.

Massa volvió: “Nunca me corrí”

El tercer movimiento ocurrió en la Facultad de Derecho de la UBA.

Sergio Massa apareció ante más de mil jóvenes del Frente Renovador y dejó una frase destinada a quienes especulan con su retiro de la primera línea: “Nunca me corrí”.

Al mismo tiempo buscó moderar la discusión electoral y sostuvo que “no es hora de candidaturas”, aunque inmediatamente habló de una “etapa de renovación del peronismo” y planteó que ya no alcanza con seguir exclusivamente a un dirigente.

Massa carga con el desgaste de haber sido ministro de Economía en el final del gobierno de Alberto Fernández, pero también conserva un argumento que utiliza su espacio cada vez que aparece la discusión presidencial: en 2023 aceptó encabezar una candidatura en un contexto económico extremadamente adverso y logró ganar la primera vuelta, aunque posteriormente fue derrotado por Milei en el ballotage.

Por eso, aunque hoy su nivel de apoyo no permita anticipar cuál será su papel en 2027, continúa formando parte de la discusión interna.

El problema detrás de todos los actos

Bregman, Kicillof y Massa están intentando hablarle a públicos diferentes, pero enfrentan la misma pregunta: quién puede transformar el descontento económico y social en una alternativa electoral competitiva.

Los últimos números también obligan a evitar conclusiones apresuradas sobre Milei. La encuesta nacional de Poliarquía de septiembre ubicó la aprobación de su gestión en 42%, mientras su imagen positiva se situó en 31% y la negativa en 52%. El mismo estudio detectó un crecimiento de las preocupaciones económicas.

Es decir: hay desgaste, pero todavía no existe un vacío político.

Y quizás esa sea la fotografía más importante del domingo.

Mientras Milei conserva una base significativa de respaldo, el peronismo discute quién conduce, la izquierda intenta ampliar su frontera y Cristina Kirchner continúa detenida y fuera de cualquier competencia electoral.

El 2027 todavía queda lejos en el calendario. En la política argentina, sin embargo, ya empezó.

ANUNCIOspot_imgspot_img

Noticias Relacionadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img

Ultimas Noticias

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com