Los datos más recientes difundidos por el Banco Central muestran un panorama cada vez más complejo para los hogares del país: la morosidad volvió a subir en septiembre y alcanzó su nivel más alto desde que existen registros comparables.
De acuerdo con el informe oficial, el índice de deuda impaga en las familias llegó al 7,3 %, superando el 6,6 % del mes anterior y marcando así once meses consecutivos de incrementos. Esta cifra no se había visto desde enero de 2010, cuando comenzó la serie actual.
El deterioro se explica principalmente por el comportamiento de dos rubros clave del crédito al consumo. Por un lado, los préstamos personales treparon al 9,1 %, y por otro, las tarjetas de crédito alcanzaron un 7,4 % de morosidad. Ambos segmentos muestran un ritmo de aumento más acelerado que el resto.
En contraste, los préstamos prendarios apenas se movieron y los hipotecarios se mantuvieron prácticamente sin cambios, todavía en un muy bajo 0,9 %.
Si se toma en cuenta a hogares y empresas en conjunto, la morosidad del sistema financiero pasó del 3,7 % al 4,2 %, su valor más alto en casi tres años. Entre las compañías, el índice también subió aunque con menor intensidad, ubicándose en 1,7 %, impulsado principalmente por créditos prendarios




