El paro docente de 24 horas convocado para este martes 30 de junio por el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) tuvo un acatamiento prácticamente total en las escuelas públicas de la provincia. Según el relevamiento que los propios gremios difundieron durante la jornada, la adhesión a la protesta fue casi total, con números por encima del 90%, tanto en el conurbano bonaerense como en ciudades del interior como Olavarría y Mar del Plata.
La medida fue resuelta de manera conjunta por AMET, FEB, Suteba y Udocba, los cuatro gremios que integran el FUDB. La quinta organización que compone el frente no se sumó a la convocatoria, y tampoco participó SADOP, el sindicato que nuclea a los docentes de gestión privada, por lo que la medida se circunscribió exclusivamente al sector estatal. Se trató, además, del segundo paro de estas organizaciones contra la gestión de Axel Kicillof, luego de la protesta registrada en el inicio del ciclo lectivo, el 2 de marzo. A diferencia de aquella ocasión, esta vez el reclamo apuntó directamente al Gobierno provincial, en el marco de lo que los gremios describieron como «la situación crítica que atraviesa la educación», con la falta de oferta salarial como uno de los principales ejes.
El conflicto no surgió de un día para el otro. En la última reunión de la Comisión Paritaria Docente, convocada por el Gobierno provincial con la presencia de los ministerios de Trabajo y Economía, la Dirección General de Cultura y Educación, el Banco Provincia y el Instituto de Previsión Social, el Ejecutivo no presentó ninguna propuesta salarial concreta. Lo único que ofreció fue informar un aumento del 30% en los montos y topes de las asignaciones familiares, un punto que los gremios consideraron insuficiente frente al reclamo central de recomponer el salario básico.
El trasfondo económico del conflicto tiene números concretos: los docentes bonaerenses recibieron este año un aumento acumulado del 9,3% en cuotas, al que se sumó una bonificación remunerativa no bonificable de entre $20.000 y $30.000, pero la recomposición adicional que esperaban antes de mitad de año nunca llegó. La secretaria general de Suteba, María Laura Torre, fue contundente al justificar la medida: «Lo que necesitamos son respuestas. Y el paro es la última herramienta que tenemos las organizaciones sindicales serias», afirmó, y aseguró que las instancias de diálogo ya estaban agotadas. En el mismo sentido se expresó Liliana Olivera, presidenta de la FEB, el otro gremio mayoritario del frente: «La pérdida de poder adquisitivo que estamos sufriendo los docentes golpea muy fuerte en la realidad económica de cada trabajador y exigimos una convocatoria urgente a la Paritaria Salarial para recomponer el salario».
Más allá de lo salarial, el paro también puso el foco en los reiterados episodios de violencia dentro de las escuelas, un reclamo que viene escalando en las últimas semanas tras hechos de agresión registrados en distritos como Moreno y Mar del Plata. Sobre este punto, Torre planteó: «No es violencia escolar, sino violencia que aparece, que explota, que estalla dentro de la escuela con diferentes formatos y hay que decir basta y visibilizarlo».
Desde el Gobierno provincial llegó una primera respuesta oficial durante la jornada de protesta. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, señaló que la administración buscará retomar el diálogo con los gremios, aunque dejó en claro que los recortes dispuestos por la Nación complican el margen de maniobra para una mejora salarial. «El paro es por un reclamo salarial, nosotros vamos a seguir trabajando. Hemos mantenido todo este tiempo reuniones, mesas paritarias para discutir las posibles mejoras salariales», indicó el funcionario, en una respuesta que evitó comprometer una fecha o un monto concreto para una nueva oferta.
Por ahora, la cifra de adhesión superior al 90% surge exclusivamente del relevamiento gremial: hasta el momento, el Gobierno bonaerense no difundió un número propio de acatamiento ni confirmó la aplicación de descuentos salariales a quienes adhirieron a la medida. Esa definición, junto con una eventual convocatoria formal a paritarias, queda pendiente para los próximos días.




