El Gobierno confirmó que a partir de enero de 2026 se implementará un nuevo esquema integral de subsidios energéticos que abarcará la electricidad, el gas natural por redes, las garrafas de GLP y el gas propano. Con este cambio se eliminarán todas las categorías vigentes (como los niveles N1, N2 y N3) y también los programas específicos como la Tarifa Social y el Programa Hogar. Desde entonces sólo existirán dos grupos de usuarios: quienes recibirán asistencia estatal y quienes pagarán la tarifa plena.
Las personas que ya figuren en el Registro de Acceso a los Subsidios Energéticos (RASE) serán incorporadas automáticamente al nuevo sistema y podrán actualizar sus datos cuando sea necesario. En el caso de los usuarios de garrafas o gas propano, quienes aún no estén registrados deberán completar el formulario correspondiente en el sitio oficial. El criterio para acceder al beneficio será principalmente el nivel de ingresos: se incluirá a los hogares que se encuentren por debajo de un límite equivalente a tres canastas básicas totales mensuales, manteniendo además restricciones patrimoniales como la posesión de embarcaciones o inmuebles adicionales.
El nuevo esquema definirá montos y bloques de consumo subsidiado según cada servicio. En electricidad se subsidiará el 50% de un bloque mensual que será de 300 kWh durante los meses de mayor demanda y de 150 kWh en el resto del año. En gas natural se cubrirá el 50% del precio solo en los meses fríos, con volúmenes que variarán según la región geográfica, mientras que fuera del invierno no habrá descuento. Para las garrafas y el gas propano se establecerá un sistema de transferencia directa a billeteras virtuales: los beneficiarios recibirán el equivalente a media garrafa mensual, con un refuerzo adicional en invierno, reembolsado una vez realizada la compra mediante un medio de pago electrónico. Los usuarios actuales del Programa Hogar serán incluidos automáticamente.
Para evitar saltos bruscos en las facturas, en enero de 2026 se aplicará un subsidio temporal extra del 25%, de modo que durante ese mes la cobertura será del 75% en electricidad y del 25% en gas. Ese refuerzo se irá reduciendo de manera progresiva hasta desaparecer en diciembre. Una vez completada la transición, las tarifas reflejarán de forma directa el costo real de la energía: el precio mayorista del gas se mantendrá uniforme durante todo el año y el valor de la electricidad se ajustará en función del costo de generación.
El nuevo esquema genera preocupación porque implica una transferencia directa de costos a los hogares en un contexto de ingresos deteriorados y dicho aumento podría ser significativo. La eliminación de categorías podría dejar afuera a sectores vulnerables que no logren inscribirse o que queden justo por encima de los nuevos límites.




