Hay autores que escriben sobre la historia y otros que consiguen que generaciones enteras vuelvan a discutirla. Norberto Galasso perteneció a estos últimos.
El historiador y ensayista argentino murió este lunes 7 de septiembre a los 90 años, dejando atrás una extensa trayectoria intelectual vinculada al revisionismo histórico, el pensamiento nacional y la divulgación de la historia argentina y latinoamericana.
Nacido en Buenos Aires el 28 de julio de 1936, Galasso se había graduado como contador en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1961. Sin embargo, sería la historia, la política y la discusión sobre la identidad nacional lo que terminaría marcando definitivamente su vida.
Galasso y una historia mirada desde otro lugar
Su obra estuvo atravesada por una pregunta que mantuvo durante décadas: quiénes cuentan la historia argentina y qué voces quedan afuera cuando se construye ese relato.
Desde esa perspectiva recuperó y estudió las trayectorias de figuras centrales del pensamiento y la política nacional como Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Manuel Ugarte, Juan Domingo Perón, John William Cooke, Enrique Santos Discépolo y Felipe Varela, entre muchos otros.
Galasso no entendía la historia como una sucesión distante de fechas y nombres. Para él era también una herramienta para interpretar el presente.
Esa concepción quedó sintetizada en una definición que atravesó buena parte de su trayectoria: “Hay que tomar la historia como una militancia”.
Y desde ese lugar escribió, dio clases, participó de debates, conferencias y espacios de formación, acercando discusiones históricas a lectores que muchas veces llegaban a sus libros buscando comprender también la Argentina contemporánea.
Una obra atravesada por el pensamiento nacional
Galasso llegó a trabajar junto a Arturo Jauretche en la Editorial Universitaria de Buenos Aires y algunos de sus libros fueron censurados durante la última dictadura militar. Su producción incluye decenas de ensayos, investigaciones, biografías y trabajos políticos e históricos.
Su reconocimiento trascendió además los ámbitos académicos. En 2014 fue declarado Embajador de la Cultura Popular Argentina, una distinción acorde con una trayectoria construida precisamente alrededor de la recuperación y difusión de las tradiciones nacionales y populares.
Su muerte representa la despedida de uno de los intelectuales que durante décadas discutió las interpretaciones dominantes sobre la Argentina y buscó volver visibles a protagonistas que consideraba desplazados por la historiografía tradicional.
Norberto Galasso murió a los 90 años. Sus libros, sus debates y las preguntas que dejó abiertas sobre la historia argentina seguirán formando parte de una discusión que lo apasionó durante toda su vida.




