Durante la 48.ª Peregrinación Diocesana a Luján, realizada este domingo 13 de septiembre, el obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, confirmó que presentó formalmente su renuncia al papa León XIV luego de cumplir 75 años. En su homilía, habló de una posible despedida y pidió a las comunidades cuidar la unidad, el perdón y la fraternidad.
La peregrinación se desarrolló bajo el lema “De la mano de la Virgen, ¡caminemos con la alegría del Evangelio!” y tuvo un significado especial para la Diócesis de Quilmes, que se encuentra celebrando sus 50 años de historia.
Frente a los fieles reunidos en el Santuario de Luján, Tissera explicó que había cumplido 75 años apenas tres días antes y que, de acuerdo con lo establecido por el Código de Derecho Canónico, presentó formalmente su renuncia como obispo de Quilmes ante el papa León XIV.
“Por eso, hoy vengo a los pies de la Virgen no solo a dar gracias por la historia de nuestro pueblo, sino también a entregarle mi propio ministerio, mis límites, mis aciertos y mi vida entera gastada junto a ustedes. Vengo a ponerme en las manos de la Madre, como un peregrino más”, expresó.
Un posible último mensaje como obispo
Uno de los momentos más significativos de la homilía llegó cuando Tissera se refirió a su futuro al frente de la Diócesis de Quilmes.
“Como pastor, mi mayor deseo, en esta posible última oración pública como su obispo diocesano en este Santuario, es pedirles que cuiden la comunión”, manifestó.
En ese sentido, utilizó la propia imagen de la peregrinación para transmitir su mensaje: “En el camino a Luján nadie camina solo. Si uno se cansa, el otro lo ayuda; si uno se cae, el otro lo levanta”.
El obispo llamó a dejar atrás el rencor y sostuvo que el perdón resulta fundamental para afrontar los próximos años de la vida diocesana.
Una reflexión sobre la situación social
Durante su mensaje, Tissera también hizo referencia a las dificultades que atraviesan muchas familias. Señaló la falta de trabajo y la angustia de quienes no logran llegar a fin de mes con sus salarios o ganancias.
Frente a ese escenario, planteó la necesidad de mantener la esperanza en la capacidad transformadora del Evangelio y vinculó ese desafío con el proceso de renovación que atravesó la Diócesis de Quilmes.
La homilía estuvo atravesada por el relato bíblico del perdón y la respuesta de Jesús a Pedro: “setenta veces siete”. Tissera señaló que la misericordia constituye una de las características centrales del mensaje cristiano y llamó a trasladar esa enseñanza a la vida cotidiana de las comunidades.
El recuerdo de Jorge Novak y los 50 años de la Diócesis
En el marco de las Bodas de Oro de la Diócesis de Quilmes, Tissera recordó especialmente a Jorge Novak, su primer obispo.
Al referirse a los orígenes de la diócesis, señaló que nació en un contexto marcado por la dictadura y recordó las consecuencias sociales de aquel período, además de mencionar a los familiares de desaparecidos y de los soldados muertos durante la guerra de Malvinas.
Tissera destacó la figura de Novak como un referente en la defensa de los derechos humanos y de los sectores más pobres, y remarcó su posición a favor de la verdad y la justicia, pero alejada del odio y la venganza.
El futuro de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela
Otro de los ejes de la homilía fue el Tercer Sínodo Diocesano, proceso que, según Tissera, permitió a las comunidades sentarse, escucharse, sanar diferencias y definir qué Iglesia quieren construir hacia adelante.
El obispo remarcó que el Documento Final del Sínodo será presentado oficialmente el próximo 19 de septiembre en la Catedral de Quilmes, fecha en la que se cumplirán exactamente 50 años de la creación de la diócesis.
Según expresó, ese documento funcionará como una hoja de ruta para los próximos años y deberá cobrar vida en las comunidades de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela.
En ese marco, pidió construir una Iglesia sinodal, basada en la escucha, el perdón y la fraternidad.
“Que me perdone por aquello que no supe o no pude hacer bien”
Hacia el final de su homilía, Tissera realizó también una reflexión personal y pidió a la Virgen de Luján que lo perdone por aquello que, durante su tarea pastoral, “no supe o no pude hacer bien”.
Finalmente, encomendó a la Virgen la historia de la Diócesis de Quilmes, el legado de Jorge Novak, el resultado del Tercer Sínodo, las futuras vocaciones y el trabajo de los laicos que participaron de la vida de la Iglesia durante estas cinco décadas.
“Que Quilmes sea siempre una tierra donde el perdonar ‘setenta veces siete’ sea nuestra ley, donde la compasión sea nuestro sello, y donde cada comunidad sea un refugio de paz y de consuelo para los pobres, los que sufren y para los que han perdido la esperanza”, concluyó.
La renuncia presentada por Tissera deberá ahora seguir el proceso correspondiente ante el Vaticano, mientras la Diócesis de Quilmes inicia una etapa marcada por sus 50 años de historia y por las definiciones surgidas del Tercer Sínodo Diocesano.




