En un giro que sacudió la interna del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Buenos Aires, Máximo Kirchner —actual presidente del partido a nivel provincial y figura central de La Cámpora— propuso que el gobernador Axel Kicillof asuma la presidencia del PJ bonaerense, en un intento por ordenar las tensiones internas y trazar un esquema de unidad de cara a los próximos desafíos electorales.
La propuesta del diputado nacional trascendió este jueves a la noche entre dirigentes cercanos, quienes señalaron que Kirchner consideró que si la conducción del partido debe estar alineada con las prioridades del Ejecutivo provincial, “lo más lógico” es que quien encabece esa conducción sea el propio gobernador Kicillof. Según allegados, Kirchner estaría dispuesto a ceder la titularidad si el mandatario bonaerense acepta liderar la estructura partidaria.
Esta iniciativa se da en el contexto de una campaña interna que debía definirse con la presentación de listas antes del 8 de febrero, un plazo que la Junta Electoral del PJ bonaerense prorrogó para facilitar acuerdos ante la falta de consensos claros.
Una disputa de nombres con repercusiones políticas
Históricamente, el sector identificado con Kicillof impulsó a Verónica Magario, vicegobernadora bonaerense, como candidata a la presidencia del PJ en la provincia, consolidando una lista de unidad con el apoyo de intendentes y referentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Sin embargo, la propuesta de Kirchner redirige la discusión hacia una figura de mayor peso institucional al sugerir al propio mandatario bonaerense como cabeza del partido.
El movimiento de Kirchner fue interpretado por varios dirigentes como una señal de la necesidad de evitar fracturas abiertas en el peronismo de la provincia más grande del país, con miras no solo a la actualización de autoridades partidarias sino también a la construcción de espacios de unidad rumbo a 2027.
Tensión interna y diálogo en curso
La negociación no está exenta de tensiones: mientras el sector kicillofista sostiene su apuesta por Magario y un liderazgo que represente al Ejecutivo provincial, la aparición del nombre de Kicillof como opción de unidad —propuesto por una figura del núcleo kirchnerista— obliga a reconfigurar alianzas y prioridades a poco tiempo de que venza el plazo para consolidar las candidaturas.
Hasta el momento, la propuesta no fue formalmente comunicada ni al gobernador ni a interlocutores del entorno de Kicillof, lo que sugiere que las próximas horas podrían ser clave para definir si la idea se traduce en una candidatura concreta, un acuerdo de unidad o una alternativa política dentro del peronismo bonaerense.




