El Gobierno dispuso el regreso de Antonio José Mauad al frente del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), a poco más de cuatro meses de haber presentado su renuncia. La decisión fue oficializada a través de un decreto que lo designa nuevamente como director del organismo, con rango de subsecretario y bajo la órbita del Ministerio de Defensa, en una medida que volvió a generar repercusiones dentro de la comunidad científica y técnica vinculada a la meteorología.
Mauad había dejado el cargo en 2025 en medio de cuestionamientos por parte de trabajadores y especialistas del sector, que objetaban su perfil profesional y advertían sobre tensiones internas en el organismo. Su salida derivó en un período de conducción transitoria que se extendió durante varios meses, hasta que el Poder Ejecutivo resolvió restituirlo en el puesto, argumentando la necesidad de normalizar la gestión institucional del SMN.
El Servicio Meteorológico Nacional cumple un rol estratégico en la elaboración de pronósticos, la emisión de alertas tempranas por fenómenos climáticos extremos y el asesoramiento a áreas clave como la aviación, la defensa civil y el sector productivo. En ese marco, el retorno de Mauad reavivó el debate sobre los criterios de designación de autoridades en organismos técnicos, especialmente en lo referido a la formación específica y la experiencia profesional requerida para el cargo.
Desde ámbitos vinculados a la meteorología se reiteraron las críticas que ya se habían expresado durante su gestión anterior, al considerar que la conducción del organismo debería recaer en perfiles con trayectoria técnica en ciencias de la atmósfera. En contraste, desde el Gobierno sostienen que la decisión apunta a fortalecer la capacidad de gestión y asegurar la continuidad administrativa del SMN en un contexto marcado por la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos.
El regreso de Mauad se inscribe así en una discusión más amplia sobre la conducción de los organismos públicos especializados y el equilibrio entre criterios políticos, administrativos y técnicos, en un área sensible donde la información y las alertas pueden tener impacto directo en la seguridad y la vida cotidiana de la población.




