La ciudad de Luján vivió el domingo una jornada de profunda emoción con la llegada de cientos de argentinos de todo el país que participaron de la Primera Peregrinación Nacional de Veteranos de Guerra de Malvinas hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján, un evento sin precedentes que reunió a excombatientes, familiares y vecinos.
La concentración comenzó pasadas las 9.30 en el Complejo Monumental Malvinas Argentinas, donde se llevó a cabo el izamiento de la bandera en la rotonda Ana de Matos. Desde allí, los excombatientes caminaron junto a familiares y vecinos hasta la Plaza Belgrano, frente al Santuario, donde se desarrolló el acto oficial.
Al llegar a la plaza, la columna de peregrinos se mezcló con los turistas que visitan la ciudad cada domingo, y entre aplausos se escucharon gritos de «Viva la Patria» y «Las Malvinas son argentinas». La jornada cerró con una misa dentro de la Basílica para encomendar el descanso de los caídos y bendecir a sus familias.
Del acto participaron varios intendentes de la región: Leonardo Boto (Luján), Eva Mieri (Quilmes), Marisa Fassi (Cañuelas) y Mario Secco (Ensenada). También se hizo presente el senador nacional Eduardo «Wado» de Pedro, quien acompañó la jornada y luego compartió un mensaje en sus redes: «Acompañamos la primera Peregrinación Nacional a la Virgen de Luján junto a nuestros combatientes de Malvinas y sus familias. Que esta peregrinación se convierta, año tras año, en un abrazo y un reconocimiento para quienes lucharon por nuestra soberanía».
Organización y significado
El encuentro fue organizado en conjunto por el Municipio de Luján, la Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos Aires, la Confederación de Combatientes de Malvinas, el Centro de Veteranos de Guerra de Luján y el Santuario Nuestra Señora de Luján.
El intendente Boto había remarcado semanas atrás el valor de la convocatoria, subrayando que la causa Malvinas «no pertenece al pasado, es una causa permanente que forma parte de nuestra identidad como pueblo».
La elección de Luján como sede tuvo, además, una fuerte carga simbólica: durante la guerra de 1982, una imagen de la Virgen de Luján había acompañado a los soldados argentinos en las islas y permaneció 37 años en el Reino Unido, hasta que en 2019 regresó al país, convirtiéndose en un símbolo de esperanza, memoria y reencuentro.





