El Congreso Nacional de Argentina fue escenario de una actividad antivacunas que generó gran controversia y alarmó tanto a legisladores como a expertos en salud pública. Organizada por la diputada chaqueña del PRO, Marilú Quiroz, la charla no solo desinformó sobre las vacunas contra el COVID-19, sino que también utilizó el prestigioso marco institucional del Congreso para difundir teorías sin base científica.
En una escena que rápidamente se viralizó, un hombre, identificado como José Daniel Fabián, se presentó en el evento sin camiseta para mostrar cómo objetos metálicos, como cucharas y otras piezas, se adherían a su torso. Según su testimonio, este fenómeno sería el resultado directo de haberse aplicado la vacuna de AstraZeneca. La idea de que las vacunas podrían “magnetizar” a las personas se ha viralizado entre grupos antivacunas, a pesar de que carece de cualquier fundamento científico.
La situación dejó perplejos a los asistentes, mientras que Lorena Diblasi, una biotecnóloga presente en el evento, intentaba dar una explicación a lo sucedido. Sin embargo, su intervención solo incrementó la confusión. A pesar de que algunos intentaron justificar el fenómeno como una supuesta “magnetización” vinculada con la vacuna, la comunidad científica rápidamente desmintió tal afirmación.
La falta de evidencia científica: desinformación y riesgos para la salud pública
Este tipo de teorías, como la de la “magnetización”, han sido desmentidas en múltiples ocasiones por expertos y organismos internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha dejado claro que no existen pruebas de que las vacunas contra el COVID-19 puedan causar este tipo de efectos. La vacuna de AstraZeneca, al igual que otras, ha sido sometida a rigurosos estudios y ensayos clínicos que aseguran su seguridad y eficacia.
José Daniel Fabián, quien se convirtió en el centro de la atención durante el evento, mostró cómo varios objetos metálicos quedaban pegados a su cuerpo, lo cual no tiene ninguna relación con las vacunas. Este tipo de fenómenos puede ser fácilmente explicado por factores físicos simples, como la atracción de partículas metálicas o incluso la sudoración en la piel, pero en ningún momento está vinculado a los componentes de las vacunas.
La comunidad científica y médica no tardó en rechazar este tipo de eventos, señalando que representan un grave peligro al fomentar la desinformación, que puede desalentar a muchas personas de vacunarse y, por ende, poner en riesgo la salud pública. La Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) condenó la actividad, subrayando que el espacio otorgado por el Congreso Nacional debía estar destinado a información veraz y fundamentada, no a teorías sin evidencia.
El rol de Marilú Quiroz: ¿desinformación institucionalizada?
La diputada Marilú Quiroz, quien pertenece al PRO, ha sido una figura polémica en relación con las políticas de salud pública en el país. A lo largo de la pandemia, ha expresado escepticismo sobre algunas medidas adoptadas por el gobierno nacional, particularmente en lo que respecta a las políticas de vacunación y restricciones sanitarias.
Sin embargo, su participación en la organización de este evento ha sido ampliamente criticada. Utilizar el Congreso como espacio para promover teorías conspirativas sobre la salud no solo es irresponsable, sino que también va en contra del deber institucional de proteger a la población mediante información confiable. Para muchos, la charla de Quiroz y los testimonios presentados son un claro ejemplo de cómo la desinformación puede ser utilizada como herramienta política, sin importar las consecuencias para la salud pública.
Este tipo de actividades no son aisladas. En varios países, los movimientos antivacunas han encontrado formas de infiltrarse en la política institucional, promoviendo sus teorías sin fundamento en foros públicos, congresos e incluso medios oficiales. En Argentina, donde la campaña de vacunación ha sido crucial para frenar la propagación del COVID-19, el peligro de tales eventos es aún mayor.
Reacciones ante la desinformación
Las reacciones ante este tipo de eventos han sido diversas. Mientras algunos sectores de la oposición aplauden las iniciativas de Marilú Quiroz, muchos legisladores y organizaciones científicas han expresado su preocupación. La idea de utilizar el Congreso para propagar información falsa sobre la vacunación es vista como un atentado directo contra los esfuerzos para combatir la pandemia.
La Ministerio de Salud de la Nación y varios expertos en biotecnología han reiterado que los eventos como el de Quiroz son peligrosos, ya que afectan la confianza pública en la vacunación, un elemento esencial para lograr la inmunización colectiva y frenar el avance de la pandemia.
Conclusión: un llamado a la responsabilidad
Es imperativo que, en tiempos de crisis sanitaria, los espacios institucionales sean utilizados para promover la información correcta y respaldada por la ciencia. Los legisladores, como representantes del pueblo, tienen la responsabilidad de liderar con el ejemplo y garantizar que la verdad sobre las vacunas llegue a la ciudadanía.
Mientras tanto, la comunidad científica continuará luchando contra la desinformación, insistiendo en que las vacunas son una herramienta segura y eficaz para vencer al COVID-19. Es fundamental que todos, desde los medios de comunicación hasta los políticos, trabajemos juntos para erradicar los mitos y asegurar la salud de la población.




