El obispo Carlos José Tissera promulgó el documento, de cumplimiento obligatorio para clérigos, agentes pastorales, empleados y voluntarios que trabajen con niños, niñas, adolescentes y adultos en situación de vulnerabilidad.
La Diócesis de Quilmes dio a conocer su nuevo Protocolo de Prevención de Abuso y Promoción de Ambientes Seguros, un documento que establece normas de conducta y procedimientos de actuación obligatorios para todas las personas que se desempeñan, de forma remunerada o voluntaria, en espacios eclesiales de la diócesis.
El protocolo fue promulgado por el obispo Mons. Carlos José Tissera el pasado 16 de agosto, mediante una carta dirigida a toda la comunidad diocesana. En ella, el obispo señaló que la herramienta no debe entenderse como un mero conjunto de reglas administrativas, sino como una respuesta concreta al llamado de la Iglesia —impulsado por el Papa Francisco y el Papa León XIV— a cuidar con especial atención a los más pequeños y frágiles.
«Queremos que cada niño, niña, adolescente y adulto en situación de vulnerabilidad encuentre en nuestros espacios un refugio de respeto, protección y amor», expresó Tissera en la misiva, al tiempo que remarcó que el documento rige desde su fecha de promulgación y alcanza a ministros ordenados, agentes de pastoral y a toda persona vinculada con menores o adultos vulnerables en el territorio diocesano.
Compromiso con la Justicia civil
El obispo subrayó que la diócesis reafirma su voluntad de colaborar plenamente con la justicia civil y de actuar con total transparencia, y advirtió que el silencio o el incumplimiento de las normas constituye una falta grave a la misión de cuidar y proteger.
Contenido del protocolo
El documento se estructura en principios generales, un código de conductas y un protocolo de actuación ante situaciones de sospecha o denuncia de abuso. Entre sus disposiciones más destacadas se encuentran:
- La prohibición de que un adulto permanezca a solas con un niño, niña o adolescente, así como de compartir espacios de descanso o pernocte con ellos.
- Pautas para reuniones individuales, traslados en vehículos, comunicaciones digitales y actividades como retiros, jornadas y campamentos, que deben contar siempre con la supervisión de al menos dos adultos responsables.
- Canales claros de denuncia ante sospechas de abuso, tanto en el ámbito familiar como eclesial, con la obligación de notificar a los organismos estatales de protección de niñez correspondientes.
- La creación de un Equipo Diocesano para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables, encabezado por la Dra. Fernanda Blanco, que recibe denuncias a través de un correo electrónico y una línea de WhatsApp oficiales.
Todas las personas que participan de la vida pastoral diocesana deberán firmar un Acta de Compromiso con el código de conducta y el protocolo de actuación antes de comenzar cualquier servicio.
Capacitación
La diócesis anunció que, de manera paulatina, abrirá espacios de formación —presenciales y asincrónicos— para profundizar en el conocimiento y la aplicación del protocolo entre clérigos, religiosos, laicos, directivos, empleados y voluntarios.
El obispo cerró su mensaje encomendando el proceso a la Virgen de Luján, «para que cada una de nuestras comunidades sea verdaderamente una casa donde la vida, en especial de los más vulnerables, se celebre, se respete y se proteja».
El protocolo está disponible en https://obisquil.org.ar/proteccion-de-menores-y-adultos-vulnerables/
para descargar y leer de manera digital ó para descargar e imprimir doble faz en hoja A4.




