Un estudio científico reveló que una alimentación basada en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y pescado puede disminuir hasta un 30% el riesgo de desarrollar demencia, incluso en personas con predisposición genética.
Cada vez son más las investigaciones que demuestran que la alimentación no solo influye en el corazón o el peso corporal, sino también en la salud del cerebro. Un reciente estudio publicado en la revista científica JAMA Network Open concluyó que seguir una dieta saludable puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar demencia, una de las enfermedades que más preocupa a medida que aumenta la expectativa de vida.
Los investigadores analizaron durante varios años los hábitos alimentarios de miles de personas y detectaron que quienes mantenían una dieta rica en alimentos naturales presentaban hasta un 30% menos de probabilidades de padecer demencia, incluso cuando existía una predisposición genética.
¿Qué alimentos recomienda este tipo de alimentación?
Entre los productos que más beneficios aportan al cerebro se destacan:
- 🥗 Verduras de hoja verde como espinaca, acelga y kale.
- 🫐 Frutas, especialmente frutos rojos.
- 🫘 Legumbres.
- 🌾 Cereales integrales.
- 🐟 Pescados ricos en ácidos grasos Omega-3.
- 🌰 Frutos secos.
- 🫒 Aceite de oliva extra virgen.
En cambio, los especialistas aconsejan limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, carnes procesadas, productos con exceso de azúcares y grasas saturadas, ya que pueden favorecer procesos inflamatorios asociados al deterioro cognitivo.
Mucho más que una dieta
Los expertos remarcan que la alimentación es una pieza importante, pero no la única. Mantener actividad física regular, dormir bien, controlar la presión arterial, evitar el tabaquismo y estimular el cerebro con lectura, juegos o actividades sociales también forman parte de las estrategias para preservar la memoria y las funciones cognitivas.
Aunque ningún alimento garantiza por sí solo prevenir enfermedades neurodegenerativas, la evidencia científica continúa reforzando la importancia de adoptar hábitos saludables desde edades tempranas para llegar a una vejez con mejor calidad de vida.




