El gobernador Axel Kicillof presentará este viernes el Presupuesto 2026 para la provincia de Buenos Aires, una pieza clave de su gestión que incluye la Ley Impositiva y un pedido de endeudamiento estimado en alrededor de 3.000 millones de dólares. La jornada se perfila como una prueba política decisiva: el mandatario busca no solo garantizar el financiamiento provincial sino también recomponer el equilibrio interno del peronismo bonaerense.
La presentación tendrá lugar en la Casa de Gobierno provincial, con la presencia de intendentes, gremios y legisladores, en un intento de mostrar unidad tras las diferencias que se profundizaron dentro del oficialismo. El proyecto apunta a evitar una nueva prórroga presupuestaria como la de 2024, cuando el Ejecutivo debió extender el esquema del año anterior ante la falta de acuerdos legislativos.
En paralelo, Kicillof enfrenta negociaciones tensas con la oposición, que condiciona su apoyo a la creación de un fondo de libre disponibilidad para los municipios y a la resolución de cargos pendientes en organismos clave como la Suprema Corte bonaerense y el Banco Provincia. Los bloques opositores también reclaman mayor transparencia en la distribución de recursos y un plan concreto para afrontar la deuda que la Nación mantiene con la provincia, estimada en más de 12 billones de pesos.
Dentro de su propio espacio, el gobernador intenta equilibrar posiciones entre el kirchnerismo, el massismo y su núcleo político, en un escenario donde cada sector busca ganar incidencia sobre el rumbo provincial. El desafío es aprobar las leyes antes de diciembre, cuando comenzará un nuevo período legislativo con correlación de fuerzas diferente.
Más allá del número final, la pulseada por el Presupuesto 2026 trasciende lo económico: será el primer gran test político del año para Kicillof, que apuesta a consolidar su liderazgo en la provincia mientras redefine su estrategia frente a un escenario nacional incierto y a un peronismo en plena reconfiguración.




