Un hombre fue condenado en Berazategui por haber abusado sexualmente de su empleada doméstica, una adolescente que trabajaba como niñera en su casa de Ranelagh, hace ya quince años.
El fallo fue dictado esta semana por el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de Quilmes (TOC 5), tras un largo proceso judicial que mantuvo en vilo a la víctima, su familia y la comunidad local.
Según confirmaron fuentes judiciales, el acusado —de unos 50 años— fue hallado culpable del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado, cometido en 2010. La víctima era menor de edad y realizaba tareas domésticas en la vivienda del hombre cuidando a sus hijos y los de su pareja, quien aprovechó su posición de empleador y la situación de vulnerabilidad de la joven en ese entonces menor de edad para cometer el ataque.
El caso se denunció poco tiempo después de los hechos, pero la causa avanzó lentamente durante más de una década, entre apelaciones, demoras periciales y cambios de fiscal. Recién este año se logró concretar el juicio oral, donde se escuchó el testimonio de la víctima y se incorporaron las pruebas recolectadas en la investigación original.
Durante la audiencia de sentencia, el tribunal dio por acreditados los hechos y ordenó la condena a prisión efectiva, cuya duración se conocerá una vez publicados los fundamentos del fallo.
El acusado fue inmediatamente trasladado por personal del Servicio Penitenciario Bonaerense.
La víctima, hoy adulta, recibió el acompañamiento de organizaciones sociales y de derechos humanos del distrito, que siguieron de cerca el proceso. “Esperó 15 años para escuchar la palabra justicia”, destacó una integrante de una agrupación feminista con trabajo local.
Vecinos de Ranelagh también recordaron el caso y expresaron alivio por la resolución: “Era algo que el barrio no olvidaba. Se hizo justicia tarde, pero se hizo”, comentó una residente de la zona.
Desde los tribunales de Quilmes remarcaron que este tipo de causas, vinculadas con abusos en contextos domésticos, suelen tener largos tiempos procesales debido a la complejidad probatoria y a la falta de recursos en el fuero penal bonaerense.
Con la sentencia, se cierra un proceso judicial que se extendió por casi tres lustros y que vuelve a poner sobre la mesa el reclamo por celeridad y perspectiva de género en los tribunales penales del Conurbano Sur.




