Tras meses de una valiente lucha que mantuvo en vilo a toda la ciudad, el pequeño de 5 años dejó el Hospital Garrahan. Su recuperación fue calificada como un «milagro» por su entorno, luego de haber atravesado cuadros críticos y cirugías de urgencia.
Una noticia esperada por miles de vecinos trajo alivio y alegría este miércoles: Julián Valentín Pretonari, el niño de Berazategui que se convirtió en bandera de cadenas de oración en toda la región, recibió el alta médica en el Hospital Garrahan y ya se encuentra en su hogar.
El regreso de Julián marca el final de un largo y difícil proceso que comenzó en enero de este año. Cabe recordar que el pequeño se encontraba de vacaciones con su familia en la Costa Atlántica cuando sufrió una descompensación severa. Lo que inicialmente parecía un malestar general terminó derivando en una internación de complejidad en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
Tal como informó oportunamente este medio, el cuadro de Julián estuvo relacionado con una complicación derivada de una cirugía de apendicitis previa, lo que le provocó una infección generalizada y fallas orgánicas que lo mantuvieron en terapia intensiva con pronóstico reservado.
Durante aquellas semanas críticas, la comunidad de Berazategui se unió en constantes cadenas de oración. El camino no fue fácil: a fines de enero, un primer intento de traslado sanitario hacia la Ciudad de Buenos Aires debió suspenderse a último momento debido a que Julián presentó una complicación intestinal que obligó a los médicos a intervenirlo de urgencia nuevamente.
Sin embargo, la fortaleza del pequeño y el trabajo de los profesionales permitieron que, una vez estabilizado, pudiera ser derivado al Hospital Garrahan. Allí continuó su tratamiento con una evolución favorable que hoy le permite volver a su casa para seguir recuperándose rodeado del afecto de sus seres queridos.
Desde el entorno de la familia expresaron su profundo agradecimiento a todo el personal médico y, especialmente, a los vecinos de Berazategui que nunca dejaron de acompañar con mensajes de apoyo y oraciones en los momentos más oscuros. ¡Bienvenido a casa, Julián!




