A ocho años de la muerte de Iñaki Bohn Rioboo, su familia encabezó una multitudinaria movilización en el centro de Berazategui, reclamando justicia y celeridad en la causa que investiga su fallecimiento. La protesta se concentró este lunes frente al edificio del Poder Judicial, sobre avenida Hipólito Yrigoyen al 400, donde vecinos, organizaciones sociales y referentes locales acompañaron el pedido bajo una consigna clara: “La muerte de Iñaki no fue un accidente”.
Un reclamo que no se apaga
Iñaki tenía 11 años cuando, el 22 de febrero de 2017, perdió la vida tras recibir una descarga eléctrica al tocar una farola mientras jugaba con amigos en la pileta del barrio privado Altos de Hudson II. Las pericias determinaron que el sistema eléctrico del predio no contaba con las medidas de seguridad básicas: faltaban disyuntores, puesta a tierra y había empalmes irregulares en la instalación.
Para la familia, la tragedia fue consecuencia directa de una cadena de negligencias y omisiones. “No fue un hecho fortuito. Se pudo evitar”, reiteró Magdalena Rioboo, madre del niño, durante la manifestación.
El avance de la causa
Tras años de demoras judiciales, el caso finalmente llegó a juicio oral en el Juzgado Correccional N° 5 de Quilmes, donde están imputados varios responsables del mantenimiento y la administración del barrio privado. Algunos ya fueron condenados en etapas anteriores con penas en suspenso, pero la familia considera que las sanciones no reflejan la magnitud de lo ocurrido.
Durante la protesta, los familiares exigieron que la justicia “actúe con firmeza” y que las condenas sean ejemplares, para evitar que otras familias atraviesen una situación similar.
Una movilización cargada de simbolismo
El corte sobre la avenida Yrigoyen, una de las principales arterias del distrito, paralizó el tránsito durante varias horas. Entre pancartas, velas y fotografías de Iñaki, se escucharon cánticos pidiendo “justicia y memoria”.
“Venimos a recordar que Iñaki era un nene con sueños, con futuro, y que su vida valía”, expresó uno de los manifestantes.
El reclamo también apuntó a visibilizar la falta de controles en barrios cerrados y espacios comunes, un tema que vuelve al centro del debate cada vez que ocurre una tragedia evitable.
Justicia y prevención
Más allá del pedido judicial, la movilización buscó instalar un mensaje de prevención y responsabilidad social. “Esto no es solo por Iñaki. Es por todos los chicos que hoy juegan en lugares donde no se garantiza la seguridad eléctrica ni se controla lo suficiente”, agregó su madre.
Con aplausos y un fuerte acompañamiento vecinal, la jornada cerró con una nueva promesa de la familia: seguir en las calles hasta obtener justicia completa.
“La muerte de Iñaki no fue un accidente. Fue negligencia. Y merece justicia.”




