Después de ocho años y medio de lucha incansable, la familia de Iñaki Bohn Rioboo —el niño de 11 años que perdió la vida tras recibir una descarga eléctrica en un barrio cerrado de Berazategui— finalmente ve acercarse una instancia clave: el inicio del juicio oral, previsto para el 3 de noviembre de 2025.
El 22 de febrero de 2017, Iñaki jugaba a la pelota con amigos en una zona común del barrio privado Altos de Hudson 2, cuando al rozar una farola metálica sufrió una descarga eléctrica letal. La investigación judicial determinó que no existía disyuntor colocado ni en la farola, ni en el pilar, ni en la pileta, ni en el SUM del predio al momento del hecho.
Esa cadena de omisiones, según consta en la causa, provocó la muerte del niño y reveló un grave cuadro de negligencia y falta de controles en las instalaciones eléctricas del complejo, donde incluso se constató el robo de energía mediante un empalme sobre la red pública.
Desde entonces, sus padres y allegados mantienen viva una campaña de concientización y exigencia de justicia, reclamando que los responsables enfrenten las consecuencias penales que correspondan. “Su muerte pudo evitarse, y ellos lo sabían”, repiten con firmeza.
Los acusados y el avance judicial
El expediente fue elevado a juicio oral con cinco imputados, entre desarrolladores, técnicos y responsables directos del mantenimiento del barrio:
• Santiago Domingo Collavini, administrador y desarrollista del complejo.
• Rubén Bentolila Levy, electricista matriculado a cargo de las instalaciones.
• Alejandro Héctor Lucero, integrante de la empresa Enimsa, encargada del mantenimiento eléctrico y de los espacios verdes.
• Guillermo Marcial Franco, arquitecto, ya condenado a un año de prisión en suspenso e inhabilitado por cinco años para ejercer la profesión.
• Rodrigo Rocha, condenado también a un año de prisión en suspenso.
Para la familia de Iñaki, estas condenas parciales no alcanzan: “Queremos una justicia real. No buscamos venganza, buscamos verdad y responsabilidad”, sostienen en cada acto o declaración pública
A días del inicio del juicio, los padres de Iñaki reiteran su pedido a la comunidad y a los medios para que el caso no quede en el silencio. “Llevamos ocho años y medio esperando justicia por la muerte de nuestro hijo. Largos años de lucha y mucho dolor. Pero seguimos firmes, por él y siempre por él”, expresaron en un comunicado difundido en redes sociales.
El caso de Iñaki Bohn Rioboo no solo expone una tragedia evitable, sino también las falencias estructurales y la falta de controles en muchos barrios cerrados del conurbano bonaerense. Su historia interpela a la sociedad y a las autoridades: ¿cuántas muertes más deben ocurrir para que la negligencia deje de ser impune?. El 3 de noviembre comenzará un nuevo capítulo en esta larga búsqueda. La familia de Iñaki estará allí, acompañada por amigos, vecinos y organizaciones que reclaman seguridad, responsabilidad y justicia.
Ocho años después, el eco de su nombre sigue vivo en cada reclamo: Iñaki no murió por accidente. A Iñaki lo mató la negligencia.




