El Juzgado en lo Correccional Nº5 condenó a dos imputados por homicidio culposo por las graves irregularidades eléctricas que provocaron la muerte de Iñaki Bohn Rioboo, el niño que falleció electrocutado en 2017 en el country Altos Hudson II, en Berazategui.
El electricista matriculado Rubén Daniel Bentolila Levy recibió una pena de cuatro años y seis meses de prisión y ocho años de inhabilitación, mientras que el administrador del complejo, Santiago Domingo Collavini, fue condenado a cuatro años de prisión. Ambos cumplirán la pena bajo arresto domiciliario.
La Justicia consideró probado que la tragedia fue consecuencia directa de instalaciones eléctricas deficientes y fuera de normativa. El fallo determinó que la farola con la que tomó contacto el menor no contaba con disyuntor diferencial, puesta a tierra ni medidas mínimas de seguridad, configurando un riesgo extremo en un espacio de uso común.
La jueza Sandra Martucci sostuvo que las omisiones y negligencias en el mantenimiento y control del predio fueron determinantes para el desenlace fatal, cerrando un juicio que volvió a poner en debate la responsabilidad en la seguridad de los barrios cerrados.




