El exdiputado nacional y dirigente sindical Facundo Moyano ofreció este martes sus primeras declaraciones públicas extensas desde que fue detenido tras el confuso episodio protagonizado junto a su pareja, la modelo e influencer Candela Arizaga, hallada semidesnuda en la madrugada del 4 de agosto en las calles del barrio porteño de Belgrano. Moyano concedió dos entrevistas consecutivas en Telefe: primero con Rodolfo Barili en Telefe Noticias, y horas más tarde con Georgina Barbarossa en «A la Barbarossa».
Su versión de los hechos
En diálogo con Barili, Moyano sostuvo que Arizaga sufrió un paro cardíaco esa madrugada y que él debió practicarle maniobras de RCP para salvarle la vida. Según su relato, fue él mismo quien pidió ayuda: contó que llamó a la Policía y se comunicó con el portero del edificio para solicitar que enviaran una ambulancia.
El dirigente también rechazó que hubiera existido consumo de cocaína en el departamento y afirmó no ser adicto ni haber tenido nunca problemas de adicción. Sobre las imágenes que se viralizaron mostrándolo correr detrás de Arizaga por la calle, negó ser el hombre que aparece en esos videos persiguiéndola.
Respecto a su detención, fue tajante: dijo que estuvo detenido «porque soy Facundo Moyano» y responsabilizó al periodismo por, a su entender, haber informado mal sobre el caso. En esa línea, cuestionó a quienes construyeron lo que llamó «teorías conspirativas» en torno al episodio, y afirmó que esas versiones surgieron a partir de declaraciones de abogados.
El cruce por su patrimonio
El tramo más tenso de la entrevista con Barili llegó cuando el periodista lo interrogó sobre cómo financiaba su nivel de vida, ya que Moyano reside en una torre de una de las zonas más caras de Buenos Aires. Ante la pregunta sobre sus ingresos, el exdiputado se mostró visiblemente incómodo y respondió que no tenía por qué dar a conocer su domicilio, sus gastos, su sueldo, y que no tenía declaración jurada pública ni obligación de responder, argumentando que ya no ejerce función pública ni está atado a la ley de ética pública.
Barili insistió en que su trayectoria como legislador y dirigente sindical justificaba el interés periodístico por conocer el origen de su patrimonio, pero Moyano cerró el intercambio remarcando que se trataba de un tema ajeno al que habían ido a hablar.
En cuanto a la causa judicial, que lo tiene imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, negó que Arizaga lo haya acusado de golpearla o de haberla retenido contra su voluntad, y remarcó que ella nunca declaró en ese sentido.
La segunda entrevista: Georgina Barbarossa
Apenas unas horas después de su paso por Telefe Noticias, Moyano repitió su descargo en «A la Barbarossa». Allí sostuvo que su relato coincide «en los puntos centrales» con lo que la joven declaró ante la Justicia, y volvió a negar que hubiera existido violencia de género o privación ilegítima de la libertad.
Uno de los pasajes más comentados del programa se produjo cuando Barbarossa lo consultó directamente sobre si sabía que Arizaga consumía sustancias. Moyano respondió que sí lo sabía, aunque aclaró que no se consideraba quién para decirle a ella qué hacer, y sostuvo que ese tipo de decisiones personales estaban protegidas por la Constitución.
Repercusiones posteriores
Las declaraciones de Moyano generaron una fuerte reacción, sobre todo después de que el propio exdiputado apuntara contra algunos periodistas, entre ellos Yanina Latorre, a quien le pidió que «aprenda a sumar y restar». La panelista de América TV le respondió con dureza en redes sociales, exigiéndole explicaciones sobre «la droga, Candela, el brote» y de qué vive, y cuestionó también la existencia de una filmación que, según trascendió, Moyano habría hecho durante el episodio.
La causa judicial sigue en investigación. Según se conoció en los días previos, el examen toxicológico realizado a Arizaga habría detectado consumo de cocaína, mientras que Moyano se negó a someterse a esa misma prueba, algo que está en su derecho.




