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sábado, octubre 17, 2026
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Enrique Shaw, el empresario de Dios que marcó a Berazategui y quedó a un paso de la beatificación

El camino de Enrique Shaw hacia los altares avanza, pero en Berazategui la noticia se vive con un significado particular. El reciente dictamen favorable del Dicasterio para las Causas de los Santos sobre el milagro atribuido a su intercesión no solo acerca al empresario argentino a la beatificación: también vuelve a poner en primer plano a una figura profundamente ligada a la historia social, industrial y humana de la ciudad.


Shaw fue director de Cristalerías Rigolleau durante 16 años, un período en el que dejó una huella imborrable en el entramado productivo y social local. Su forma de concebir la empresa rompió con los moldes tradicionales: entendía el trabajo como una comunidad de personas, fundada en la dignidad, el respeto y la justicia.

En Berazategui no fue un empresario distante, sino una presencia cercana, al pie del horno, comprometido con la vida cotidiana de los obreros y sus familias.
Esa relación quedó plasmada en una anécdota que con el tiempo se volvió símbolo de su legado. Cuando debió ser operado a causa del cáncer que padecía, decenas de trabajadores de la fábrica se anotaron y formaron fila para donar sangre. Al enterarse del gesto y tras la operación, Shaw pronunció una frase que quedaría para la historia: “Ahora soy feliz, ya que por mis venas corre sangre obrera”. El episodio sintetiza como pocos la reciprocidad, el respeto y la comunidad que supo construir en Berazategui.


Hoy martes, en Roma, la comisión de obispos y cardenales del Dicasterio para las Causas de los Santos dio su “parecer favorable” al milagro atribuido a su intercesión. Así lo confirmó monseñor Santiago Olivera, vicepostulador de la causa, quien explicó que se trata de la instancia previa a que el prefecto del organismo eleve el expediente completo al Papa para su decisión final. De concretarse, Shaw se convertirá en beato, en un hecho inédito para un empresario y padre de familia argentino.


En Berazategui, su figura ya cuenta con un reconocimiento institucional. En diciembre de 2021, el Concejo Deliberante lo declaró Ciudadano Ilustre. Cada año, además, el Municipio impulsa actividades para preservar su memoria como parte del patrimonio histórico del distrito.


Nacido en 1921, esposo y padre de nueve hijos, fundador y primer presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), Enrique Shaw promovió el salario familiar y defendió una mirada profundamente humana del mundo del trabajo, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia. Falleció en 1962, a los 41 años, pero su legado trascendió largamente su tiempo.
Hoy, mientras el Vaticano evalúa el último paso hacia su beatificación, en Berazategui la figura de Enrique Shaw vuelve a cobrar centralidad. No solo como parte de una causa religiosa, sino como un protagonista de la historia local, un empresario que eligió la justicia social y la cercanía con los trabajadores, y cuyo ejemplo berazateguense comienza a proyectarse hacia la Iglesia universal.

Cómo es el proceso de beatificación y canonización en la Iglesia Católica
La beatificación y la canonización son procedimientos mediante los cuales la Iglesia reconoce oficialmente que una persona vivió las virtudes cristianas de modo heroico y puede ser propuesta como modelo de vida y como intercesor ante Dios. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, los santos “han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia de la Iglesia” (CIC 828).
El proceso consta de cuatro etapas principales, que pueden extenderse durante años o incluso décadas:

  1. Siervo de Dios
    El camino comienza en la diócesis donde vivió la persona. El obispo local, junto con un postulador, solicita a la Santa Sede la apertura de la causa y presenta un informe sobre su vida y virtudes. Si el Vaticano no encuentra objeciones, emite el decreto llamado Nihil obstat, que habilita formalmente el inicio del proceso.

  1. Venerable
    En esta etapa se investiga en profundidad la vida del Siervo de Dios. Se recogen testimonios de quienes lo conocieron, se analizan sus escritos y se elabora un documento central llamado Positio, que resume su trayectoria y virtudes. Si teólogos, cardenales y obispos del Dicasterio para las Causas de los Santos dan un dictamen favorable, el Papa declara la “heroicidad de virtudes” y la persona pasa a ser considerada Venerable
  2. Beato
    Para la beatificación se requiere la comprobación de un milagro atribuido a la intercesión del Venerable, generalmente una curación científicamente inexplicable. El hecho es examinado primero por médicos, luego por teólogos y finalmente por cardenales y obispos del Dicasterio. Con dictamen positivo, el Papa aprueba el decreto de beatificación y fija la fecha de la ceremonia, que desde 2005 suele celebrarse en la diócesis que promovió la causa.
  3. Santo
    La canonización exige la aprobación de un segundo milagro, ocurrido después de la beatificación. El proceso de análisis es similar al anterior. Una vez aprobado, el Papa convoca un consistorio y determina la fecha de la canonización, acto por el cual el nuevo santo es reconocido y venerado por toda la Iglesia universal.
    En el caso de Enrique Shaw, el reciente aval del Dicasterio al milagro atribuido a su intercesión lo ubica en la antesala de la beatificación, a la espera de la decisión final del Pontífice.
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