El flamante embajador argentino en Bélgica, Fernando Iglesias, volvió a quedar en el centro de la escena pública, esta vez no por una gestión diplomática sino por un extenso y llamativo tuit en el que relató una sucesión de desventuras personales durante lo que describió como su “extraordinario debut” en la embajada.
En el mensaje, Iglesias contó que decidió ir un domingo a trabajar a la sede diplomática aprovechando que su familia aún no había llegado. Según su propio relato, al ingresar activó la alarma del edificio —que logró desactivar “por suerte” antes de que arribara la policía— y luego quedó atrapado en el baño por no contar con la tarjeta de seguridad necesaria para salir. La situación derivó en una salida de emergencia que lo dejó en la calle, con cinco grados de temperatura, en remera, sin teléfono y sin llaves, tanto de la oficina como de su vivienda.
El episodio concluyó con la intervención de la cónsul argentina, a quien pudo llamar gracias al teléfono que le prestaron empleadas de una panadería cercana. Todo el relato fue rematado por el propio embajador con una frase irónica: “No paro de triunfar. Que no decaiga”.
Más allá del tono pretendidamente humorístico, el tuit generó críticas y cuestionamientos en redes sociales, donde se señaló la liviandad con la que el funcionario expuso situaciones de seguridad en una sede diplomática y la tendencia a convertir en espectáculo personal un cargo que reviste carácter institucional. Para muchos usuarios, el episodio refuerza un perfil ya conocido de Iglesias: activo en redes, provocador y poco apegado a las formas tradicionales de la diplomacia.
La publicación también reavivó el debate sobre el uso de las redes sociales por parte de funcionarios de alto rango y los límites entre lo personal, lo anecdótico y la responsabilidad que implica representar al Estado argentino en el exterior.
Breve repaso de su designación
Fernando Iglesias fue designado embajador extraordinario y plenipotenciario de la Argentina ante el Reino de Bélgica el 8 de enero de 2026, por decisión del presidente Javier Milei. La medida fue oficializada mediante un decreto presidencial firmado también por el canciller Pablo Quirno, en comisión, debido al receso del Senado.
La designación buscó cubrir una vacante clave en una sede estratégica como Bruselas, central para las relaciones con Bélgica y la Unión Europea. Aunque no pertenece a la carrera diplomática, el Gobierno argumentó que Iglesias cuenta con la experiencia e idoneidad necesarias, respaldadas por su paso como diputado nacional y su rol al frente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja.




