El costo del transporte se consolidó como uno de los principales factores de presión sobre el bolsillo de los hogares en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según un reciente informe, el gasto en movilidad ya representa el 47% de la canasta de servicios de una familia promedio, en un contexto de fuerte suba de tarifas y reducción de subsidios. 
El relevamiento, correspondiente a marzo de 2026, muestra que el transporte se convirtió en el componente más significativo dentro de los servicios públicos, superando ampliamente a rubros como electricidad, gas o agua. Solo en el último mes, los costos de movilidad aumentaron un 14,8%, impulsados principalmente por la suba del boleto de colectivos. 
En términos concretos, una familia tipo necesita destinar alrededor de $101.026 mensuales para cubrir sus traslados, casi el doble de lo que requería un año atrás. Este incremento se explica por la quita de subsidios, la desregulación tarifaria y el traslado directo de los costos del sistema a los usuarios. 
La evolución de las tarifas refleja la magnitud del ajuste: el boleto mínimo pasó de poco más de $50 a superar los $700 en poco más de dos años, acumulando subas superiores al 1.200%. Además, la falta de coordinación tarifaria entre Nación, Provincia y Ciudad derivó en valores diferenciados según la jurisdicción, profundizando la fragmentación del sistema. 
Otro dato relevante es el peso creciente del transporte en relación a los ingresos. Actualmente, la canasta de servicios públicos representa el 12,3% del salario promedio registrado, lo que evidencia una pérdida del poder adquisitivo. En ese deterioro, la movilidad explica la mayor parte del incremento interanual de los costos. 
En paralelo, la reducción de subsidios obligó a los usuarios a cubrir una mayor proporción del costo real del sistema. Hoy, los pasajeros financian más del 45% del transporte en la Provincia y alrededor de un tercio en las líneas de jurisdicción nacional y porteña. 
Este escenario se da en el marco de una suba generalizada de los servicios. Distintos estudios señalan que mantener una familia tipo en el AMBA implica destinar cerca de $3 millones mensuales a vivienda, transporte, salud, educación y tarifas, con aumentos que superan ampliamente la inflación. 
De cara a los próximos meses, las proyecciones indican que la presión del transporte sobre el presupuesto familiar continuará. Con un esquema de actualización mensual ligado a la inflación y una política orientada a reducir el gasto público, el costo de la movilidad seguirá siendo uno de los principales desafíos para los hogares argentinos.




