spot_img
Cargando…
18.5 C
Berazategui
miércoles, octubre 7, 2026
Cargando…
Anunciospot_imgspot_img

El endeudamiento que preocupa: los jóvenes son los más afectados y la deuda de hoy puede comprometer el futuro

El mapa del endeudamiento de las familias bonaerenses muestra una realidad que va mucho más allá de una cifra económica: miles de personas recurren al crédito para sostener sus gastos cotidianos y las generaciones más jóvenes aparecen entre las más comprometidas. En Berazategui, la tasa de mora alcanza el 26,45% y entre quienes tienen entre 26 y 35 años llega al 34,8%. La deuda que hoy permite llegar a fin de mes puede convertirse mañana en un obstáculo para independizarse, comprar una vivienda o construir un proyecto de vida.

El endeudamiento de los hogares se convirtió en uno de los síntomas más visibles de las dificultades económicas que atraviesan las familias bonaerenses. Ya no se trata solamente de quienes toman un préstamo para comprar un auto, una vivienda o afrontar un gasto extraordinario: cada vez más personas recurren a tarjetas de crédito, préstamos y financiamiento para cubrir consumos cotidianos.

Un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Friedrich Ebert, difundido recientemente por Infobae, permite dimensionar el fenómeno. En la provincia de Buenos Aires, la deuda en mora alcanza los $6,49 billones, mientras que alrededor de 1,84 millones de personas aparecen como deudores morosos. La tasa de mora provincial se ubica en 20,17%.

Pero detrás de estos números hay una cuestión que merece especial atención: el impacto sobre las generaciones más jóvenes.

Una generación que empieza su vida adulta endeudada

Los datos muestran que la morosidad tiene una relación directa con la edad. En el municipio bonaerense que encabeza el ranking, José C. Paz, los menores de 25 años presentan una tasa de mora del 46,17%, mientras que entre quienes tienen entre 26 y 35 años alcanza el 42,40%.

La situación es especialmente preocupante porque se trata de personas que se encuentran en una etapa clave de la vida: comienzan a trabajar, buscan independizarse, formar una familia, alquilar o comprar una vivienda y proyectar su futuro.

Cuando esa etapa comienza acompañada de deuda, el problema no necesariamente termina cuando se paga una cuota.

Cada peso destinado a cancelar una deuda es un peso que deja de estar disponible para otros proyectos.

Una tarjeta utilizada para comprar alimentos, pagar servicios o cubrir gastos del mes puede resolver una emergencia en el presente, pero también comprometer parte del ingreso de los meses siguientes. Si el salario no crece al mismo ritmo que las obligaciones, la deuda puede terminar generando una nueva deuda.

Berazategui también aparece entre los distritos afectados

El fenómeno también tiene una fuerte presencia en Berazategui.

Según el Mapa de la Deuda correspondiente a junio de 2026, el distrito registra una tasa de mora del 26,45%, más de seis puntos por encima del promedio bonaerense utilizado como referencia en el relevamiento. Berazategui aparece décimo entre los municipios con mayor nivel de mora incluidos en el ranking difundido por Infobae.

La fotografía se vuelve todavía más preocupante cuando se observa específicamente a los jóvenes.

En Berazategui, entre las personas de 26 a 35 años, la tasa de mora asciende al 34,8%. El relevamiento registra en ese grupo 33.399 deudores únicos, de los cuales 12.438 se encuentran en situación de mora.

La deuda total de ese segmento alcanza los $101.730,85 millones, mientras que $35.402,52 millones corresponden a deuda en mora.

Es decir: el problema no solamente afecta a quienes están cerca de la jubilación o llevan décadas dentro del sistema financiero. También golpea a quienes todavía están construyendo su vida adulta.

Cuando el crédito deja de ser una herramienta y pasa a ser una necesidad

El crédito puede ser una herramienta útil cuando permite financiar una inversión o afrontar un gasto extraordinario. El problema aparece cuando se convierte en una extensión necesaria del salario.

Cuando una familia utiliza una tarjeta para llegar a fin de mes, el ingreso del mes siguiente ya tiene una parte comprometida. Si vuelve a utilizar la tarjeta porque ese ingreso tampoco alcanza, se genera un círculo cada vez más difícil de romper.

La mora es el punto en el que ese mecanismo comienza a fallar.

Y sus consecuencias pueden extenderse mucho más allá del presente: intereses, refinanciaciones, restricciones para acceder a nuevos créditos y una menor capacidad para afrontar gastos importantes.

El problema de hoy puede convertirse en el problema de mañana

El dato que debería generar mayor preocupación no es solamente cuánto deben hoy las familias, sino qué posibilidades están perdiendo por tener que pagar esas deudas.

Para un joven de 25 o 30 años, comprometer una parte importante de sus ingresos durante varios años puede significar postergar la compra de una vivienda, retrasar la posibilidad de independizarse, no poder cambiar de trabajo, limitar sus posibilidades de estudiar o directamente abandonar determinados proyectos personales.

La deuda no solamente se paga con dinero. También se paga con oportunidades que quedan para después.

Y ese “después” puede llegar cuando los precios, los ingresos y las condiciones económicas hayan cambiado, pero las cuotas sigan llegando todos los meses.

Una señal de alerta en medio del ajuste

Los números aparecen además en un contexto económico marcado por una fuerte política de ajuste y por la necesidad de los hogares de administrar ingresos cada vez más ajustados.

Aunque una reducción de la inflación puede mejorar la previsibilidad de los precios, eso no significa automáticamente que las familias hayan recuperado la capacidad de consumo perdida. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir todos los gastos, el crédito aparece como una salida inmediata.

El problema es que el crédito puede esconder durante algunos meses una pérdida de poder adquisitivo que finalmente termina apareciendo en forma de deuda.

Por eso, el mapa de la mora puede ser leído como algo más que un registro financiero: también funciona como una fotografía de las dificultades que atraviesan los hogares.

Una generación que necesita pensar en el futuro

El endeudamiento juvenil debería ser una señal de alerta para toda la sociedad.

Una generación que comienza su vida laboral cargando deudas tiene menos margen para ahorrar, capacitarse, emprender, acceder a una vivienda o afrontar imprevistos.

Y mientras hoy la discusión se concentra en cómo pagar la próxima cuota, el verdadero costo puede aparecer dentro de algunos años, cuando quienes deberían estar consolidando su patrimonio todavía estén tratando de salir de las obligaciones que asumieron para poder sostener su presente.

Los números del mapa muestran que la deuda ya es un problema de la actualidad. Pero su verdadero impacto podría medirse en el futuro.

Porque una sociedad no solamente se endeuda cuando toma un crédito: también puede endeudarse cuando una generación entera empieza a postergar sus proyectos para poder pagar las cuentas del presente.

ANUNCIOspot_imgspot_img

Noticias Relacionadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img

Ultimas Noticias

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com