El dólar atravesó en 2025 un recorrido marcado por cambios profundos en la política cambiaria, tensiones electorales y fuertes intervenciones oficiales. Desde un inicio de año con ajustes controlados hasta picos de volatilidad en plena disputa política, la divisa cerró diciembre por debajo de los máximos registrados tras el fin del cepo, aunque muy por encima de los valores de comienzos de año. Este es el repaso mes a mes de su evolución.
Un comienzo con ajustes graduales
Durante el primer trimestre, el dólar minorista se movió dentro de una senda previsible. En enero cotizó en torno a los $1.079, en febrero avanzó a $1.094 y en marzo alcanzó los $1.103. La dinámica respondió al esquema de crawling peg aplicado por el Banco Central, con microdevaluaciones programadas que buscaban evitar saltos bruscos, sostener la competitividad y reducir distorsiones acumuladas.
El fin del cepo y el nuevo esquema
El punto de inflexión llegó el 14 de abril, cuando el Gobierno anunció el levantamiento del cepo cambiario y la implementación de un régimen de flotación dentro de bandas, fijadas aproximadamente entre los $1.000 y $1.400. La medida, enmarcada en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, tuvo un impacto inmediato: abril cerró con un dólar oficial en torno a los $1.300.
Lejos de profundizar la suba, los meses siguientes mostraron cierta corrección. En mayo, ya con el mercado liberado, el tipo de cambio promedió los $1.220, mientras que en junio se mantuvo estable y cerró en $1.217, reflejando un período de relativa calma.
Presiones y acercamiento al techo de la banda
La tranquilidad comenzó a diluirse a partir de julio. Ese mes, el dólar oficial se aproximó al límite superior de la banda y rondó los $1.380 en el Banco Nación, acumulando una suba mensual cercana al 13%. En agosto, la tendencia continuó y la cotización cerró en $1.377, en un contexto de creciente dolarización preventiva.
El impacto político y el pico del año
Septiembre fue el mes más tenso. Tras las elecciones legislativas bonaerenses, en las que se impuso la oposición, el dólar alcanzó el 19 de septiembre su valor más alto desde la salida del cepo: $1.523. La reacción del Banco Central fue inmediata, con una fuerte venta de reservas para contener la escalada en medio de la incertidumbre política previa a las elecciones nacionales.
En octubre, pese a las intervenciones, el dólar se mantuvo elevado y fuera de la banda, en torno a los $1.522. Las presiones cambiarias reflejaron la alta demanda de divisas y la fragilidad del esquema flexible en un clima electoral. En ese tramo, tanto el BCRA como el Tesoro de Estados Unidos actuaron para evitar un desborde mayor.
Cierre con algo de alivio
Con el resultado electoral definido y la victoria nacional de La Libertad Avanza, el mercado mostró una leve distensión. En noviembre, el dólar minorista retrocedió a $1.494 y en diciembre cerró en $1.484, por debajo del pico de septiembre, aunque todavía muy lejos de los valores de inicio de año.
Balance anual
Así, 2025 dejó un dólar con una suba significativa, atravesado por el fin del cepo, un nuevo régimen cambiario y una fuerte incidencia del escenario político. Si bien el cierre del año mostró mayor estabilidad, la evolución de la divisa confirmó que el tipo de cambio sigue siendo uno de los principales termómetros de la economía argentina.




