Desde este 15 de enero, comprar un celular en Argentina entra en una nueva etapa. El Gobierno nacional puso en marcha la eliminación total del arancel de importación para teléfonos móviles, una medida largamente anunciada y celebrada por los consumidores, pero que abre una pregunta clave:
¿se va a notar realmente en el bolsillo o será otra baja que nunca llega al mostrador?
La decisión apunta a reducir costos, estimular la competencia y achicar la brecha histórica entre los precios locales y los del exterior. Sin embargo, el impacto no será automático ni uniforme.
Qué cambia desde hoy
Hasta ahora, los celulares importados pagaban un arancel del 8 por ciento al ingresar al país. Desde hoy, ese impuesto desaparece.
La quita alcanza tanto a modelos de alta gama como a teléfonos de gama media y baja, y forma parte de una política más amplia de desregulación del comercio.
Según estimaciones del sector, la medida podría traducirse en bajas de entre 8 y 12 por ciento, aunque el efecto real se vería recién en las próximas semanas, cuando ingresen nuevos equipos bajo el nuevo esquema.
Por qué la baja no es inmediata
Porque el arancel era solo una parte del precio final.
Aunque desaparece ese impuesto, los celulares siguen pagando IVA, costos logísticos, márgenes comerciales y el impacto del tipo de cambio.
Por eso, nadie espera un derrumbe de precios de un día para el otro. Sí, en cambio, una corrección gradual, especialmente en los modelos más caros.
Precios hoy y lo que podría pasar
En comercios oficiales y grandes cadenas, hoy se ven valores aproximados como estos:
iPhone 17 alrededor de 2 millones de pesos
iPhone 17 Pro cerca de 2,7 millones de pesos
iPhone 17 Pro Max hasta 3 millones de pesos
Con el nuevo esquema, algunos analistas estiman que ciertos modelos podrían bajar entre 250.000 y 500.000 pesos, aunque no de manera inmediata ni generalizada.
El contexto regional: dónde estamos parados
Sin convertirlo en el eje del debate, el contexto internacional ayuda a entender por qué la medida genera expectativa.
En Estados Unidos, los mismos equipos se venden sensiblemente más baratos. Chile sigue siendo una plaza atractiva para comprar tecnología. Brasil, en cambio, continúa entre los países más caros del mundo por su carga impositiva.
Argentina, incluso con arancel cero, seguirá estando por encima de Estados Unidos y Chile, aunque con una brecha algo menor. La comparación sirve como referencia, pero el verdadero cambio se jugará puertas adentro: competencia, volumen de importaciones y precios reales en góndola.
Ganadores y perdedores
La eliminación del arancel no está exenta de polémica.
Mientras los consumidores celebran la posibilidad de precios más bajos, la industria local, especialmente en Tierra del Fuego, observa la medida con preocupación por el aumento de la competencia importada.
El equilibrio entre precios accesibles y producción nacional será uno de los debates que se profundizarán en los próximos meses.
Conclusión
El arancel cero para celulares ya es una realidad, pero no es una varita mágica.
Los precios no caerán de golpe, aunque sí empiezan a tener margen para bajar después de años de sobrecostos.
La clave será ver si la baja prometida llega al mostrador o queda atrapada en la cadena comercial.
Por ahora, la expectativa está puesta en febrero. Y el celular, ese objeto cotidiano que parecía un lujo, vuelve a estar en el centro de la discusión económica




