Este martes 14 de abril de 2026 marca un nuevo capítulo en una de las causas judiciales más sensibles de la Argentina: comenzó en los tribunales de San Isidro el nuevo juicio por la muerte de Diego Maradona, el ídolo que trascendió el fútbol y cuya partida, en noviembre de 2020, todavía genera conmoción, preguntas y profundas divisiones.
El proceso llega cargado de expectativa, pero también de polémica. No es la primera vez que la causa se sienta en el banquillo: el juicio anterior, iniciado en 2025, terminó abruptamente tras un escándalo que derivó en su nulidad. La participación de una jueza en un documental sobre el caso encendió alarmas sobre su imparcialidad y obligó a reiniciar todo desde cero. Así, con un nuevo tribunal y bajo una fuerte lupa pública, la Justicia vuelve a intentar reconstruir los últimos días del ex capitán de la Selección.
Una muerte que sigue bajo sospecha
Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, en una vivienda del barrio San Andrés, en Tigre, donde cursaba una internación domiciliaria luego de haber sido operado por un hematoma subdural. Lo que en un primer momento se presentó como un cuadro clínico complejo, con el paso del tiempo se transformó en una investigación penal de alto impacto.
La clave del juicio estará puesta en determinar si el entorno médico que lo asistía actuó conforme a los estándares profesionales o si, por el contrario, hubo negligencia, abandono o una cadena de decisiones desacertadas que contribuyeron a su muerte.
Siete acusados y una causa de alto voltaje
En el banquillo de los acusados estarán siete profesionales de la salud —médicos, enfermeros y coordinadores— imputados por homicidio con dolo eventual, una figura que implica haber actuado con conocimiento del riesgo que podía derivar en la muerte del paciente.
Las penas en juego no son menores: van de los 8 a los 25 años de prisión.
Para la fiscalía, Maradona fue dejado en una situación de desamparo, sin controles adecuados ni condiciones médicas acordes a su estado. La defensa, en cambio, sostiene que el desenlace era inevitable, dada la fragilidad de su salud y sus antecedentes clínicos.
Un juicio largo, mediático y con fuerte carga simbólica
Se espera que el juicio se extienda durante varios meses, con decenas de testigos, peritos y especialistas que intentarán arrojar luz sobre lo ocurrido. Las audiencias, previstas varias veces por semana, volverán a colocar el caso en el centro de la escena pública.
No se trata solo de una causa judicial. Es, también, un proceso atravesado por lo emocional, lo simbólico y lo cultural. Porque hablar de Maradona es hablar de una figura que excede cualquier expediente: es identidad, es historia y es, para muchos, una herida que todavía no cierra.
La pregunta que vuelve
A más de cinco años de su muerte, el país vuelve a enfrentarse a la misma incógnita que sobrevuela desde el primer día:
¿fue una muerte inevitable o el resultado de una cadena de negligencias?
El nuevo juicio intentará, finalmente, dar una respuesta. Aunque, tratándose de Maradona, es probable que el debate trascienda lo jurídico y vuelva a instalarse, una vez más, en el corazón de la sociedad argentina.




