Desde hace varios días, este medio viene recibiendo reclamos constantes de vecinos y vecinas de distintos barrios de Berazategui que denuncian estar sin agua durante gran parte del día o contar apenas con lo que describen como “un hilito” que no alcanza para cubrir las necesidades básicas.
La falta de presión impide realizar tareas cotidianas elementales: no se puede lavar la ropa, higienizarse correctamente ni siquiera lavar los platos, repiten una y otra vez los damnificados. El problema se agrava puertas adentro de los hogares, donde el miedo a que se rompan los lavarropas es extremo.
“Ponés la ropa y la máquina no termina nunca. Queda trabada horas porque no entra agua. Tengo miedo de que se queme y no puedo comprar otro”, relató Marta, vecina de Villa España, visiblemente angustiada. “Soy jubilada, la ropa es lo único que tengo limpio y ahora ni eso puedo hacer”, agregó al borde del llanto.
En muchos hogares la situación se vuelve desesperante. Personas mayores, familias con chicos y trabajadores que regresan agotados a sus casas se enfrentan a una realidad cotidiana marcada por la falta total de un servicio esencial.
Berazategui arrastra problemas con el suministro de agua, una falencia estructural que vuelve a estallar cada verano, cancelada la obra publica a nivel nacional y teniendo un suministro que depende de obras para su funcionamiento y mantenimiento la combinación es fatal. Pero este año el escenario es aún más crítico: la falta de agua se suma a cortes de luz casi diarios en distintos barrios, profundizando una crisis que golpea de lleno la calidad de vida de la población. La falta de luz impide que funcionen las bombas de donde se recolecta el agua en el acuífero Puelche en el Parque Pereyra Iraola.
La combinación de ambos factores expone un grave incumplimiento en la prestación de servicios básicos, con Edesur nuevamente en el centro de las críticas y miles de vecinos rehenes de un sistema que no da respuestas mientras el calor aprieta y la bronca crece.




