La investigación judicial por las amenazas de tiroteo que generaron alarma en distintas escuelas de Berazategui continúa avanzando y ya se concretaron tres allanamientos en el marco de las causas abiertas para identificar a los responsables de los mensajes intimidatorios.
Según pudo saberse, las denuncias fueron realizadas por directivos de los establecimientos educativos afectados, quienes activaron de inmediato los protocolos correspondientes ante publicaciones, mensajes y advertencias que sembraron preocupación entre alumnos, familias y docentes.
Durante la última semana, los episodios se multiplicaron en distintos establecimientos del distrito y encendieron una fuerte preocupación entre las autoridades educativas y judiciales. En todos los expedientes abiertos hasta el momento aparecen involucrados menores de edad.
Fuentes judiciales indicaron que los adolescentes mayores de 16 años pueden ser punibles conforme al régimen penal juvenil vigente, mientras que los menores de esa edad no lo son, ya que aún no entró en vigencia ninguna reforma que modifique la edad de imputabilidad.
Los investigadores no descartan que varios de los hechos estén vinculados a retos virales o conductas de imitación difundidas por redes sociales y aplicaciones de mensajería. Sin embargo, desde la Justicia remarcan que, más allá de cómo hayan comenzado, las consecuencias son concretas.
Lo que para algunos pudo haber empezado como una “broma” deriva en causas penales, intervención judicial, allanamientos en domicilios, secuestro de teléfonos celulares, computadoras y otros bienes para ser peritados, además del impacto familiar que generan estos procedimientos.
A eso se suma la suspensión de clases, operativos policiales, temor en la comunidad educativa y una fuerte alteración de la rutina escolar.
En Berazategui ya se realizaron tres procedimientos y no se descartan nuevas medidas en las próximas horas, mientras avanzan los análisis técnicos para determinar responsabilidades. El mensaje que buscan dejar los investigadores es claro: detrás de un supuesto juego viral puede haber consecuencias judiciales reales.




