El Ministerio de Capital Humano anunció que en enero las jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales tendrán un aumento del 2,47%, en línea con la fórmula de movilidad que toma como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de noviembre informado por el INDEC. Sin embargo, el ajuste vuelve a generar cuestionamientos por su escaso impacto real frente al costo de vida.
Según el comunicado oficial, los jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo recibirán además un bono de 70 mil pesos, lo que elevará el ingreso total a 419.299,32 pesos. El haber mínimo, con el incremento incluido, se ubicará en 349.299,32 pesos, una cifra que continúa muy por debajo de la canasta básica para adultos mayores.
En el caso de quienes superan el haber mínimo, el Gobierno confirmó que percibirán un bono proporcional hasta alcanzar el mismo monto total, lo que mantiene un esquema de compensaciones transitorias que no se incorporan al haber y pierden valor mes a mes por efecto de la inflación.
La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) quedará en 349.439,46 pesos, mientras que las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez ascenderán a 314.509,52 pesos, incluyendo el bono. En todos los casos, los incrementos son considerados insuficientes por especialistas y organizaciones de jubilados, que advierten sobre una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
En cuanto a las asignaciones familiares, la Asignación Universal por Hijo (AUH) se elevará a 125.518 pesos, la AUH por Hijo con Discapacidad a 408.705 pesos, y la Asignación Familiar por Hijo a 62.765 pesos para el primer rango de ingresos. No obstante, los valores siguen lejos de cubrir los gastos básicos de crianza en un contexto de precios en alza.
Desde distintos sectores sociales remarcan que el esquema de aumentos atado al IPC mensual y el uso de bonos extraordinarios no resuelve el deterioro estructural de los ingresos, especialmente entre jubilados y beneficiarios de programas sociales, que continúan siendo los más golpeados por el ajuste.
Todos los pagos se realizarán en las fechas habituales del calendario de ANSES, mientras crecen las críticas por una política previsional que, mes a mes, corre detrás de la inflación y profundiza la fragilidad económica de millones de argentinos.




