La situación económica sigue golpeando el bolsillo de las familias y uno de los cambios más visibles aparece en las carnicerías de Berazategui. Comerciantes de distintos barrios aseguran que en los últimos meses los vecinos modificaron sus hábitos de consumo: compran menos cantidad, buscan ofertas y priorizan cortes más económicos.
“Antes una familia llevaba dos o tres kilos para toda la semana. Ahora te piden medio kilo, cuatro milanesas o directamente preguntan precios y vuelven después”, contó un carnicero de la zona céntrica del distrito.
Según relatan comerciantes locales, la carne vacuna dejó de ser un consumo cotidiano para muchas familias. En varios locales señalaron que crecieron las ventas de pollo, cerdo y productos más accesibles, mientras que cortes tradicionales como asado, vacío o peceto quedaron reservados para ocasiones especiales.
Muchos vecinos también comenzaron a cambiar la forma de cocinar para hacer rendir más la comida. “Se vende mucho medio kilo de picada o cortes baratos para hacer guisos, tucos o comidas que puedan rebustecerse con arroz, fideos o papas”, explicaron desde una carnicería barrial. La estrategia, aseguran, es estirar las porciones para que alcance para toda la familia.
La situación también impacta en la dinámica diaria de los comercios. Algunos carniceros explican que las ventas se mantienen “muy tranquilas” durante gran parte de la semana y recién repuntan un poco los fines de semana o cerca de fechas de cobro.
“La gente viene con la calculadora en la mano. Compra justo para el día”, resumió otro comerciante de Ranelagh, quien además señaló que muchos clientes reemplazan productos o piden alternativas más económicas para poder mantener el consumo.
En paralelo, vecinos consultados coincidieron en que la suba constante de precios obliga a reorganizar gastos. “Hoy llenar la heladera es imposible. Terminás eligiendo qué comprar y qué dejar”, expresó una mujer que realizaba compras en una carnicería barrial.
El fenómeno no se limita únicamente a la carne vacuna. Comerciantes de distintos rubros alimenticios de Berazategui aseguran que el consumo en general se volvió más medido y que muchas familias priorizan únicamente productos esenciales.
Mientras tanto, en los barrios crece una sensación compartida: cada visita al supermercado o a la carnicería implica revisar cuentas, ajustar compras y buscar precios para intentar llegar a fin de mes lo menos endeudados posible.




