Una iniciativa innovadora que combina ciencia, pesca deportiva y desarrollo local completó recientemente una campaña de repoblamiento de pejerreyes en tres espejos de agua de la provincia de Buenos Aires. 
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), a través del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” de La Plata (ILPLA), encabezó un trabajo conjunto con asociaciones de pescadores deportivos, inversores privados y el municipio de Lezama para sembrar miles de juveniles de pejerrey en las lagunas Las Barrancas, La Tablilla y Chis Chis, ubicadas en la cuenca del río Salado. 
La campaña se desarrolló durante casi cuatro meses y se enmarca en lo que los investigadores llaman acuicultura ecológica, un método de cría sustentable que aprovecha las condiciones naturales de las lagunas y evita impactos negativos en el ambiente. 
Cómo se hizo
El proceso comenzó con la instalación de jaulas flotantes en las lagunas, estructuras diseñadas con un marco flotante y una red que protege a las larvas y permite el intercambio de agua y alimento natural. 
Las larvas de pejerrey, procedentes de la Estación Hidrobiológica de Chascomús, fueron colocadas en estas jaulas en primavera —el momento de máxima disponibilidad de alimento natural en el agua— y monitoreadas periódicamente por los equipos técnicos. Al cabo de varios meses de seguimiento, se obtuvieron miles de ejemplares juveniles de entre 5 y 10 centímetros, que luego fueron liberados en los cuerpos de agua para reforzar las poblaciones silvestres. 
Un modelo sustentable con múltiples beneficios
Según los científicos que lideran la iniciativa, como Javier García de Souza, integrante del ILPLA, este sistema de cultivo no depende de alimento artificial y utiliza únicamente el zooplancton natural presente en las lagunas, una fuente de alimento ideal para el pejerrey. 
Este enfoque no solo busca preservar y potenciar la biodiversidad de los espejos de agua de la región pampeana, sino también compensar las extracciones provocadas por actividades recreativas y gastronómicas, que pueden debilitar las poblaciones naturales de la especie. 
Desde el municipio de Lezama destacaron la importancia de esta alianza público-privada: las acciones en favor de la conservación del pejerrey fortalecen no solo el equilibrio ecológico, sino también el atractivo de estas lagunas como destino de pesca deportiva y turismo local. 
Un modelo de colaboración
La experiencia de repoblamiento de pejerreyes en Buenos Aires se presenta como un ejemplo de cooperación entre ciencia, sociedad civil y sectores productivos, donde el conocimiento técnico y el interés comunitario se conjugan para promover la sostenibilidad ambiental y el desarrollo regional. 




